Reducciones y posibilidades de las exposiciones participativas

By octubre 8, 2014MUSEOLOGÍAS

“URL to IRL [in real life].
It’s that thing where you ♥ an image and that painting goes in an exhibition.
You do what you do: Like what you like.”
–Frye Art Museum

La idea del museo como una construcción de la comunidad ha despegado de una manera tal que las exposiciones donde los visitantes colaboran en su planeación, en la selección de objetos y desarrollo de textos interpretativos, no es ni una leve provocación al sistema museístico, sino una posibilidad de vinculación, a veces fútil, a veces perfectible y, otras pocas significativa.

En la década de 1970, las –en ese entonces emergentes– escuelas museológicas dirigían su mirada hacia su comunidad y su contexto particular. En esta área, la accesibilidad y mayor conocimiento de la web 2.0, promovió ideas como la de Nina Simon (ahora directora ejecutiva del Santa Cruz Museum of Art & History) en su libro Participatory Museum (2010) y su blog Museum 2.0 (iniciado en 2006). La “arquitectura de participación” que Simon promueve consiste en trabajar con los miembros de la comunidad y los visitantes de los museos para hacer de ellos espacios más dinámicos, relevantes y esenciales[1]. La propuesta del museo participativo ha ganado muchos adeptos, pero también innumerables críticas sobre la indiferencia sobre los contenidos museísticos y el predominio de actividades de divertimiento que poco tienen que ver con los motivos propios del museo y sus colecciones.

El Frye Art Museum, en Seattle, Washington, del cual ya he escrito en un texto anterior, ha montado una exposición “curada” por la comunidad local y virtual, que le ha ganado una buena presencia en la prensa cultural del mundo. Durante el mes de agosto de 2014, el “Frye” invitó a las personas a votar por sus pinturas favoritas de la colección fundacional del museo, a través de Facebook, Instagram, Pinterest, Tumblr, y en hojas de votación. Las obras que recibieron más votos forman parte de la exposición #SocialMedium. 4, 468 personas alrededor del mundo participaron en la votación de 232 pinturas; el resultado de la selección consistió en las obras más conocidas del Frye, aquéllas que generalmente están expuestas cuando se trata de la colección permanente del museo.

En #SocialMedium, como lo refiere cada una de sus comunicaciones, el público “es el curador” y es alrededor de este rol que gira la propuesta museográfica: En más de un muro (de piso a techo) se enlistan los nombres de los votantes; cada obra está acompañada por el número de votos y comentarios que recibió en el proceso de selección, además de una selección de comentarios publicados por el público en redes sociales; una pantalla que presenta las imágenes que la gente sube a Instagram o tweets con el hashtag SocialMedium. La información proporcionada por el museo se concentra en el texto introductorio y las cédulas técnicas de las obras.

La colección fundacional del Frye Art Museum está formada por pinturas, especialmente de origen alemán, de finales del siglo XIX y principios del XX. Charles (hijo de migrantes alemanes que se establecieron en Iowa) y Emma Frye, de los primeros patrones de las artes en Seattle, fundaron la colección en un momento en que varios coleccionistas americanos buscaban establecer vínculos culturales entre Alemania y Estados Unidos. El museo abrió sus puertas en 1952, como un legado del patronaje de los Frye y la responsabilidad cívica; desde ese entonces ha presentado la colección fundacional en diferentes salones y se ha propuesto establecer nexos entre ella y el arte contemporáneo mundial.

#SocialMedium no es la primera exposición que han realizado a partir de la participación del público. En 2010, montaron The Seattle Project: I Wish I Knew Who I Was Before I Was Me, en la que estudiantes y artistas de Arts Corps investigaron, trabajaron y definieron las líneas temáticas con la que abordarían la colección del museo. En 2012, Beloved: Pictures at an Exhibition consistió en 22 pinturas de la colección fundacional; quienes realizaron la selección en este caso fueron Jo-Anne Birnie Danzker, directora del museo, y Frieda Sondland, visitante asidua. Estas tres exposiciones son para el Frye una manera de reflexionar sobre la pertenencia de las lecturas de una obra de arte y quiénes son los encargados de dictar la interpretación de éstas.

La idea de hacer del museo un espacio participativo en el que los visitantes pueden interactuar a partir de la colección resulta altamente atractiva y, como #SocialMedium lo ha probado, un excelente recurso mercadológico para promover el interés por el museo, poco conocido incluso en su propia ciudad. Aunque no debería reducirse a ello.

¿Qué hay de la representación de la misión de la institución? ¿Cuál es el rol de la colección dentro de la comunidad seattleita y en relación a la comunidad global? ¿Qué puede aportar la investigación sobre la colección fundacional a esta selección? ¿Cuál es la experiencia de aprendizaje en este proceso? El museo pone el espacio y las obras, y el público sus votos y comentarios; y aún no existe un diálogo entre ambos (como pudo ser en The Seattle Project). La exposición no solamente deja corta la labor del curador, sino la interpretación de las obras y la aportación del visitante activo que tanto se promueve en las nuevas museologías.

No se trata de inventar la rueda, ni forzar el uso de recursos (como los tecnológicos); basta regresar la mirada a las prácticas artísticas de Group Material o del Movimiento Neoconcreto. El valor de una exposición participativa debería residir en la colaboración, en la reciprocidad de ambas partes y en la consecuente integración del museo como propio de la comunidad artística y local. Votar no es participar, comentar no es curar, el valor no está en la cantidad sino en la experiencia dialógica, la reflexión crítica y la práctica social.

*Imágenes de #SocialMedium, en el Frye Art Museum, de José Lara, (C).

 


[1] El libro The participatory museum de Nina Simon se encuentra en línea en: http://www.participatorymuseum.org/

Nayeli Zepeda

Nayeli Zepeda

Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica. @nayelizepeda

3 Comentarios

  • Sara Elena Mendoza Ortega dice:

    Excelentes planteamiento y reflexión,además de las referencias, Nayeli. Creo que las fronteras entre los circuitos del arte formalmente establecidos o legitimados por sí mismos y la sociedad como creadora, tienen que irse flexibilización.

    Yendo aún más lejos, la cuestión participativa tendría que pensarse apelando a dos consideraciones básicas:
    A) Los sujetos y las comunidades son creadores de arte u otros productos culturales dignos de reconocerse y “exhibirse”, y
    B) La investigación acción puede ser una metodología válida de involucramiento comunitario y social en la construcción de museos bajo otros paradigmas,

    • Nayeli Zepeda Nayeli Zepeda dice:

      Gracias, Sara Elena.

      Estoy de acuerdo contigo en la flexibilización de los sistemas o incluso en el cambio de paradigmas; sin embargo esta apertura no debería significar desvirtuar los objetos o los procesos de investigación, ni subestimar las capacidades de nuestro público o aligerar la labor museística, que si de por sí no se legitima del todo. Me parece que es muy importante ocuparnos en conocer nuestra comunidad, y desde es conocimiento incluirla e incluirnos.

      Creo que el mayor conflicto, al menos para mí, es la participación por la participación, dejos de superficialidad que se plantean de manera efímera sin que representen un verdadero cambio.

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