Los museos en la era de la ciudadanía digital

By enero 9, 2015MUSEOLOGÍAS

“Las instituciones culturales, pues, se comportan como organismos vivos que interactúan en ecosistemas complejos, así que cabe potenciar al máximo estrategias y planificaciones que favorezcan la creatividad y la innovación.”
–Equip CCCB LAB

 Es contundente que los primeros tres lustros del siglo XXI se han caracterizado por la revolución digital. Internet se ha convertido en un elemento imprescindible en la cotidianidad de personas, que a su vez han mutado para constituir un nuevo tipo de identidad social: una ciudadanía digital, de cierta efervescencia intelectual, generadora de contenidos y, con un nivel de micropoder en sus acciones, resultado inherente del fenómeno que actualmente vivimos.

¿Cómo inciden estos factores en el estudio de públicos de museos y centros culturales?

Conxa Rodà (Directora de Estrategia y Comunicación del Museo Nacional de Arte de Cataluña), afirma que, “el usuario del siglo XXI ya no es un receptor pasivo de la comunicación, es un agente que opina, comenta, debate, recomienda, comparte y, crea contenidos. Las organizaciones culturales del siglo XXI, deben ser una plataforma que provoca, acoge e integra ese capital social”.

En esa misma línea, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), ha creado el Premio Internacional a la Innovación Cultural[1], tal como nos comparte Laura de Bonis Freixes (coordinadora de la convocatoria), “el mundo a nuestro alrededor está cambiando de manera radical y fascinante, por ello las instituciones culturales nos cuestionamos nuestra definición y forma de hacer y trabajar. El CCCB, con este premio, busca esta exploración, hacer partícipe a la ciudadanía en cómo debemos encarar el futuro cultural”. Laura de Bonis, enfatiza que “el espacio de cultura se ha permutado y ampliado, la tecnología ha desencadenado nuevos métodos de hacer y promover la cultura. Las nuevas tecnologías (más de la crisis económica-social) han suscitado a un cambio de paradigma, a la participación de la ciudadanía para la generación de una inteligencia colectiva muy potente. El público es activo y, aporta soluciones a los problemas. Innova y decide y, crea cultura. Los centros debemos trabajar de esta perspectiva, teniendo muy en cuenta las necesidades del público actual y, su nueva fisiología”.

¿Qué implica para un museo mexicano desarrollar una estrategia digital? ¿Cuáles son las áreas de oportunidad? ¿Qué retos se suscitan al innovar formas y conceptos de comunicación?

El estudio sobre los hábitos de internet en México del 2014, elaborado por la Asociación Mexicana de Internet A.C. (AMIPCI)[2] , menciona que la penetración de Internet en México aumentó un 13% en 2013; se estima que el universo de usuarios, es de 51.2 millones, de los cuales el mayor porcentaje está representado por jóvenes de 13-18 años (24%), seguido por el rango de 25-34 años (21%); datos que nos revelan que el uso de tecnología es cada vez más recurrente y habitual desde edades tempranas.

Un referente en nuestro país, es el Museo de la Filatelia (MUFI); único en su tipo, dedicado a promover la historia postal y su coleccionismo. Fue fundado en 1998, resultado del mecenazgo que Alfredo Harp Helú lleva “diseminando” en las últimas décadas. Ubicado geográficamente en la ciudad de Oaxaca de Juárez (capital del estado de Oaxaca); aderezada por la riqueza bio-cultural que caracteriza la región, brinda a sus habitantes (y visitantes), un sincretismo cultural invaluable. Waldini Ortega (coordinador de comunicación y difusión del MUFI), nos compartió su experiencia en torno a la implementación de una estrategia digital en los museos:

“Lo primero que nos trazamos antes de ingresar al mundo digital era saber qué queríamos como museo, qué era lo más importante de dar a conocer en su momento y si contábamos con las herramientas necesarias. Fue así que las primeras redes con las que comenzamos fueron Facebook, Twitter, Blogspot y Youtube. Como bien sabrás, el rey en el manejo de las redes en la actualidad es el contenido, y quien no genera contenido, no genera público. Creo que éste, fue uno de los principales retos cuando iniciamos: generar contenido y constante”.

 El uso de las redes por parte de los museos, es cada vez más habitual y, de acuerdo a informes de AMIPCI, en México las redes sociales en el 2014 superaron a la búsqueda de información con un 77%; 9 de cada 10 usuarios usan las redes sociales. Waldini O., nos comparte que sin duda, es “Facebook, seguida de Twitter e Instagram” con las cuales existe un mayor feedback. “Uno de los principales beneficios que hemos obtenido con la comunicación digital, es que podemos describir con mayor precisión la oferta de nuestros servicios: por ejemplo, nuestros talleres desde su promoción hasta sus resultados, se pueden consultar en nuestras plataformas. El público ha sido el principal beneficiado con esta oferta digital; habrá personas que les guste escuchar carteleras para ellos generamos spots, podcasts, a otros les gustará lo audiovisual y para ellos hacemos streaming y videos de entrevistas y exposiciones, y habrá aquellos solo les guste leerlos en un timeline y para ellos preparamos el materia gráfico”. Asimismo, afirma que el surgimiento de aplicaciones como VINE e Instagram, inciden en la creación de nuevos contenidos; “esto cambia tu estrategia de comunicación y debes comenzar a pensar en establecer una imagen de tu museo, para ello piensas en tus recursos humanos, voluntariado, practicantes, que aceleren este proceso y aquí comenzamos otro: el de capacitación”.

Las áreas de oportunidad que surgen al implementar una estrategia digital, como lo es, el de capital humano especializado y, una sólida infraestructura en los espacios, son dos de los elementos que varios expertos señalan y priorizan. Conxa Rodà, nos menciona que “la sociedad va mucho más deprisa que el ritmo propio de las instituciones museísticas. El sector cultural en general ha ido mucho más lento –y dentro de ese sector- los museos todavía más a diferencia, por ejemplo de las bibliotecas. ¿Motivos?, desconocimiento, prevención del desplazamiento del saber y, la ‘autoridad’, tradicionalmente en manos de los especialistas, poca predisposición a compartir, falta de recursos –tecnológicos, económicos, humanos y falta de formación-. La formación en competencias digitales se convierte en un factor esencial. Hace falta imbuir de mentalidad digital (digital thinking), a cada uno de los centros e impulsar en ellos la transformación digital”.

Por su parte, Waldini Ortega, menciona que “cada museo debe hacer uso de distintas redes, según sus posibilidades. El community manager en los museos y en términos generales es la voz e imagen de la institución, cualquier actividad que haga o deje de hacer repercute directamente sobre la marca; es uno de los principales problemas de que las instituciones tienen, abren redes sociales sin tener claro el objetivo de su estrategia de comunicación”.

Usuarios Culturales: Perfil, PROSUMER

Tomando en cuenta las reflexiones y experiencias de las personas entrevistadas, el usuario cultural estará inmerso cada vez más en una estrategia digital; definido por el perfil prosumer y, en el marco de diversos sucesos y agentes, intensifica su ámbito de acción y capacidad de creación.

Un elemento que viene a fortalecer la construcción de la ciudadanía digital que lleva gestándose desde hace varios años y, provocará que su evolución sea más vertiginosa de lo que se espera, es la plataforma de Datos Abiertos que diversos organismos públicos han creado (y, continúan desarrollando), con la finalidad de transparentar el acceso a todo tipo de información. Rudi Borrmann (Director General del Laboratorio de Innovación y Gobierno Abierto)[3], considera que los museos y centros culturales que han adoptado la tecnología digital, son claves y juegan un rol notable especialmente “desde lo pedagógico y lo exploratorio”: “Nosotros repetimos mucho en el Lab, esta idea de que –tu comunidad es tu capacidad– y los espacios culturales son aceleradores de intercambios, de ideas y, esto es lo que mantiene muy viva a una ciudad”.

Los factores que detonaron la creación del Laboratorio de Innovación y Gobierno Abierto de la Ciudad de Buenos Aires, fue a partir de dos ejes principales, como lo afirma Rudi, abrir datos y promover una comunidad que los reutilice”. Y en ese sentido, recientemente en la Noche de Museos celebrada en la ciudad de Buenos Aires, un usuario, a partir de los datos registrados en la plataforma, creó de manera “efervescente” una app que registró el total de museos próximos a su ubicación. Rasgos que denotan que la ciudadanía de este siglo, está posibilitada (y, en futuro capacitada) en generar mecanismos de información que faciliten el ejercicio y concreción de sus acciones diarias, desde una perspectiva laboral hasta de ocio. LABgcba no ha desarrollado un proyecto puntual con museos (de momento); su vinculación con un espacio cultural vital de toda comunidad ha sido, con las bibliotecas. Son 5 las bibliotecas, que forman parte del proyecto sábados, clubes de programación gratuitos. Un proyecto que es posible permee a las bibliotecas de centros museísticos y culturales, y genere nuevos paradigmas en el ámbito cultural.

Espacios inteligentes: Museos digitales, sin fronteras

 En un reciente estudio de la comisión “Digital R&D Fund for the Arts”, en el que participaron alrededor de 91 museos británicos, se menciona que la mayoría afirmó que la tecnología se ha convertido en parte esencial en la preservación y catalogación de sus colecciones. Asimismo, planean introducir al menos una nueva actividad digital en los próximos 12 meses, tomando en consideración el aumento de consumo digital online y adaptando sus servicios a éste fenómeno.

Los resultados del estudio, (y que nos permite detectar los diferentes soportes-plataformas digitales que los museos deberán implementar), detona la pregunta, ¿la implementación de tecnología, permite vislumbrar que en los espacios culturales (museos, centros culturales), sea la infraestructura inteligente, el común denominador de éstos? Conxa Rodà concluye:

“ la digitalización ha transformado la gestión de los museos en todos y cada uno de sus ámbitos. La dimensión digital es transversal a todo el museo, afecta todas las vertientes y hay, por tanto, una estrategia digital integrada. Como dice John Stacks en la Tate Digital Strategy -digital will need to become a dimension of everything the museum does-. Millones de personas de todo el mundo no pisarán nunca nuestros museos, hagámosles nuestras colecciones accesibles digitalmente. Y para nuestros visitantes presenciales, ofrezcamos por vía digital propuestas que enriquezcan su experiencia de visita”.

 

[1] El Premio de Innovación Cultural surge con motivo de los 20 años del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (@CCCBLab). En la primera edición, correspondiente a los años 2014-2015, el tema es “Pùblico/s”. http://www.innovationcccb.org/.

[2] Amipci (@AMIPCI), es una asociación civil sin fines de lucro, que desde 1999 ha fomentado el uso responsable y productivo de internet por parte de organizaciones, instituciones, empresas y usuarios, en México. https://www.amipci.org.mx/es/.

[3] LABgcba (@LABgcba), forma parte del Ministerio de Modernización del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es un espacio que nuclea al equipo de Apertura y Laboratorio de Datos, la aceleradora de política pública, el área de innovación digital y el equipo de sensores e Internet de las Cosas.

Raúl Elizondo

Raúl Elizondo

Máster en gestión cultural dedicado a la vinculación y gestión de proyectos. @rauli82

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