Puertas abiertas: El arte y la educación más allá del museo

“El arte debe considerarse como un elemento integrador, generador de pensamiento crítico y analítico que permite el desarrollo amplio de las cualidades del ser humano aportando soluciones a problemas de distinto orden como respuestas a preguntas de difícil solución, el arte es la herramienta fundamental del conocimiento y es por ello que debe y siempre ha estado vinculado a la educación”.
–Luis Camnitzer, 2013[1]

Antecedentes

La mediación y el trabajo educativo dentro de los museos es una de las especialidades que más desarrollo ha tenido dentro del ámbito de la museografía y la curaduría artística hoy en día. Las aportaciones del constructivismo, el cognoscitivismo y los paradigmas conceptuales contemporáneos tales como el de las inteligencias múltiples (Gardner, 1997, 2001), el pensamiento complejo (Morin, 1999) y la pedagogía crítica (Freire, 1974; Mc Laren, 1998), han encontrado en los museos un enorme espacio de producción de ideas y prácticas innovadoras. El museo, así, se aborda en múltiples formas, desde la más elemental, referida a la posibilidad de ofrecer solaz, disfrute interior, subjetivo e individual, goce estético o información, hasta hacer de él un espacio de descubrimiento de sí y de un Otro, de encuentro con sujetos y objetos diversos, donde quien lo visita puede bien apropiarse de la narrativa que se le propone, bien construir la propia a partir de su participación y diálogo con lo que se expone.

Por otro lado, desde la óptica de vincular arte y educación fuera de los recintos expositivos, la discusión en torno a la educación artística ha conducido a reconocer no sólo la importancia de esta en tanto que experiencia formativa, sino a la consideración del arte como parte a la vez que como fuente del desarrollo de habilidades psicosociales y para el conocimiento; de capacidades sensoriales y emocionales; de saberes de la cultura y el entorno, y de valores estéticos, culturales y humanos, imprescindibles en la formación integral de las personas con una perspectiva de aprendizaje para la vida y a lo largo de la misma.

En 1967, el Proyecto Zero, liderado por Nelson Goodman en la Universidad de Harvard, puso de manifiesto la gran cantidad de procesos simbólicos que entran en juego en el aprendizaje del arte y a través de este, y en tal sentido, la función que las artes tienen en los desarrollos cognitivos. Este trabajo dio pie a diversos proyectos posteriores, entre ellos Arts PROPEL, en el que se sostiene que la producción, la percepción y la reflexión son los ejes articuladores de la práctica educativa para y a través del arte.[2]

La experiencia educativa del y con el arte como parte del sistema cultural creado y compartido socialmente contribuye pues, a la transformación de la conciencia individual y colectiva a través de la experiencia frente a objetos y hechos que representan diferentes facetas de la realidad, y para los que no hay una sola respuesta o interpretación correcta ni tampoco un consumo pasivo o “congelado”. Se trata, dice Eisner (2004), de pasar de lo meramente académico a una inteligencia cualitativa, simbólica y relacional, así como a la dimensión emocional y social; de lograr un continuo desarrollo intelectual, sensible, creativo, provocado por la experiencia participativa y progresiva (Dewey)[3], y de mirar desde la complejidad, como lo plantea Morin (1999), en razón de la relación que es necesario hacer entre las diversas cualidades de las cosas, sus interacciones y sus efectos o resultados.[4]

 

Puertas abiertas

A partir de las proposiciones anteriores, llevar puertas afuera el aprendizaje del y con el arte supone diseñar experiencias a partir del propio objeto u obra y de las características del sujeto; construir prácticas comunicativas y reflexivas orientadas a la construcción y reconstrucción del pensamiento cualitativo y la capacidad sensorial; ofrecer marcos de referencia distintos a lo cotidiano; dar la posibilidad de traducir o de interpretar las vivencias a diversos lenguajes; crear opciones y desafíos cognitivos a través de preguntas, actividades lúdicas, talleres u otras; provocar la interacción e interlocución entre y con los sujetos, y promover la búsqueda de nuevas opciones de acceso al objeto “de estudio” así como de creación o recreación individual y colectiva:

…debemos hacer lo que podamos para identificar cómo influyen las artes en la experiencia que tienen los estudiantes cuando trabajan en ellas y, en consecuencia, identificar las aptitudes cognitivas que es probable que desarrollen. Una manera de abordar esta cuestión reconocer las fuerzas que influyen en lo que los estudiantes aprenden en las artes. Identificaré cuatro de estas fuerzas: en primer lugar están las limitaciones y las oportunidades que ofrecen las actividades y los materiales con los que trabajan los alumnos; en segundo lugar están las instrucciones, las indicaciones y el andamiaje que ofrece el enseñante a los alumnos; en tercer lugar están las normas de la clase, el tipo de pensamiento y de conducta que se fomenta y se rechaza en ella, y en cuarto lugar se encuentra lo que podemos llamar el clima de la clase. ¿Cuál es el modus vivendi de la clase? ¿Cuál es su sentido como comunidad de práctica y qué relación tiene con lo que experimentan y aprenden los estudiantes? (Eisner, 2004: 98).

En México existen experiencias, tanto desde el currículo formal como desde la acción extracurricular, que van en el camino de la vinculación virtuosa y productiva entre el arte y la educación. Interesaría conocerlas, ampliarlas y compartirlas, con el propósito de abrir puertas y ventanas para que niñas, niños, jóvenes y personas adultas, tengan mayores oportunidades de enriquecer su vida y la de sus entornos. Tal es el caso, por ejemplo, del programa dia® (desarrollo de inteligencia a través del arte)[5], y de algunos planteamientos que han sido propuestos para la formación de docentes de educación artística en las Telesecundarias del país.

Una intervención decidida en este campo, supone una intencionalidad decidida, abierta y flexible, en la que el arte pasa a ocupar un papel primordial como estrategia pedagógica en el desarrollo de diferentes actividades educativas, y que al tiempo es portador de su propio contenido, sobre el que también se aprende. Implica, igualmente, la necesaria formación de las y los docentes y su involucramiento vivencial a partir de sus propios procesos de aprendizaje y transformación, con el arte como eje.

 

*El título del texto y su tesis no surgen del programa “Abriendo puertas a las artes, la mente y más allá”, aunque ambos –en distinta medida– refieren a Project Zero de Harvard.

**Imagen del texto: Sara Elena Mendoza Ortega ©

 

Bibliografía

Alderoqui, S. y Pedersoli, C. (2011). La educación en los museos: de los objetos a los visitantes. Argentina: Ediciones Paidós.

Eisner, E. W. (2004). El arte y la creación de la mente. El papel de las artes en la transformación de la conciencia. Barcelona: Paidós.

Freire, P. (1974). Pedagogía del Oprimido. México: Siglo XXI editores.

Gardner, H. (1997). Arte, mente y cerebro. Una aproximación cognitiva a la creatividad. Argentina: Paidós.

Gardner, H. (2001). La inteligencia reformulada: Las inteligencias múltiples en el siglo XXI. Barcelona: Paidós.

Mc Laren, P. (1998). La vida en las escuelas. Una introducción a la pedagogía crítica en los fundamentos de la educación. México: Siglo XXI editores.

Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. París: UNESCO.

Schaff, A. (1971). Historia y verdad. México: Grijalbo.

 

[1] Luis Camnitzer. Conferencia pronunciada el 13 de mayo de 2013, en el Salón de Honor de Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), recuperada el 2 de enero de 2015 en: http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:3_hIRCjI0ckJ:nmosyne.blogspot.com/2014/11/arte-y-pedagogia-luis-camnitzer-no-se.html+&cd=7&hl=es&ct=clnk&gl=fr

[2] Al respecto, revisar Harvard Graduate School of Education: Ten Years at Project Zero: A Report on 1993-2002, recuperado el 2 de enero de 2015 en http://www.pz.gse.harvard.edu/ten_years_at_project_zero.php, así como Harvard Graduate School of Education: Arts PROPEL, recuperado el 2 de enero de 2015 en: http://www.pz.gse.harvard.edu/arts_propel.php

[3] Comentado por George Hein en: Hein, G. (2004). John Dewey and Museum Education. Curator: The Museum Journal 47 (4): 413-427.

[4] En este sentido, se suscribe con Gardner (1997), Schaff (1971 ) y Eisner (2004), entre otros, que las vías para el conocimiento se dan desde una interacción dialéctica entre el sujeto cognoscente y el objeto de conocimiento, interacción que no se limita a los constructos verbales, ya que la sutileza de este objeto es mayormente aprehendida a través de la intervención de múltiples sentidos y estrategias de aprendizaje personales (o bien colectivas en aquellos grupos que culturalmente han construido los referentes comunes necesarios para ello).

[5] Para mayor información, se puede visitar La vaca independiente, desarrollo de inteligencia a través del arte: http://lavaca.edu.mx/dia/

Sara Elena Mendoza Ortega

Profesora y psicóloga, con estudios de posgrado en Ciencias Sociales, género, educación de personas jóvenes y adultas y alfabetización; profesional de la educación; poeta y fotógrafa diletante. @sarel2009

4 Comentarios

  • Andrea Hernández dice:

    Quedé fascinada con lo que acabo de leer y completmente de acuerdo con Manuel sé que está en manos de los docentes el poner más corazón a su entrega con los niños y jóvenes para que puedan a su vez apreciar y amar las artes y reconocerlas en su diario vivir ya que estamos completamente rodeados de ellas,

    Te reitero mi cariño sincero y mi admiración.

    P,D, Tendras alguna liga sobre arte en educación para adultos o para invidentes o débiles visuales?

    saludos!

    • Sara Elena Mendoza Ortega dice:

      ¡Gracias por tu comentario, Andrea! Mucho de lo que aqui se comenta, se adecua a personas jóvenes y adultas, es cosa de que lo revises y procures. Hubo un número de la Revista Decisio, del CREFAL (la encuentras en línea) dedicado al asunto de los museos.
      ¡Saludos!

  • Un artículo y reflexión muy interesante. Gracias. Y más cuando en países como España, nuestros políticos de turno quieren erradicar a golpe de decreto las enseñanzas artísticas de las escuelas mediante la declaración de “materias prioritarias” a lenguas, matemáticas y ciencias, presuponiendo la clara voluntad por parte del Ministerio de suprimir en parte, o totalmente la presencia de la educación artística en la enseñanza general, llegando algún político de turno como nuestro ministro de cultura el señor Wert, a decir que las enseñanzas artísticas “distraen” a los alumnos. Ahí es nada.
    Por cierto, lo último que he publicado en nuestra web educativa trata precisamente sobre Museos y sobre México
    https://pruebadibujo.wordpress.com/2015/02/16/tecnicas-artisticas-material-pedagogico-del-museo-macay/
    Un cordial saludo desde Sevilla (Andalucía).

    • Sara Elena Mendoza Ortega dice:

      Manuel, muchas gracias por tu comentario y, desde luego, por el vínculo al blog y al contenido sobre el trabajo del Museo Macay. Revisé los videos con mucha atención e interés, y dado que estoy viajando a Yucatán con frecuencia, ¡por supuesto que me daré una vuelta por ahí para conocer y reconocer! Finalmente, es de reflexionarse el hecho de que las artes son un objeto de estudio y placer, que no sólo aportan la riqueza que constituyen en sí mismas, sino la posibilidad de desarrollo de muchas otras esferas. En eso tenemos que seguir trabajando en todos los espacios y para diversos grupos, sectores, personas; hay que abrir las oportunidades, hay que derribar (y conste que no digo deconstruir, que en un sentido Derridiano no llego hasta ahí) mitos y prejuicios, y contribuir a que el arte y la educación formen parte de la vida de todos.

      Muchos saludos y nos vemos ya aquí, ya en tu blog, el que ahora sigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.

En NodoCultura indagamos en los terrenos comunes y los escenarios de contradicción de los museos y el patrimonio.

Nodo es concentración, acuerdo, ruptura, convergencia, cruce, pausa, tensión.