El Micromecenazgo: retos y oportunidades para los centros museísticos

By abril 6, 2015GESTIONES

La tecnología no sólo ha revolucionado nuestro modus vivendi, ha “transgredido” conceptos y formas; en cultura, se interpreta, en el proceso de democratización que ha experimentado en los últimos años.

El micromecenazgo es un modelo de captación de recursos, que ha surgido orgánicamente de ese proceso de democratización, tal como nos menciona Bruno Fernández, (Responsable de Fidelización y Desarrollo de Socios y Donantes de UNICEF-España) “se trata de una fórmula de financiación colectiva, en auge en el sector cultural. El crowdfunding es visto como un aliado y una oportunidad por el sector para suplir la disminución de aportaciones públicas. El mecenazgo ha ido adaptándose a los tiempos, y es ahora cuando adapta fórmulas más democráticas, favorecidas por el desarrollo tecnológico, que dan cabida a sumar las pequeñas aportaciones de muchos.”

Desde la crisis del 2008 y que ha minado al sector cultural en todos los ámbitos; los centros museísticos, han diversificado sus estrategias de financiación. El micromecenazgo, no sólo representa un detonador en la captación de recursos económicos, incide en mayor o menor medida, en una vinculación con públicos de distinto perfil.

 

Implementar un modelo de micromecenazgo

¿Cómo desarrollar un prototipo de micromecenazgo? ¿es válido que una institución cultural (pública) diversifique sus estrategias de captación de fondos? ¿qué perfil se vincula a una plataforma de micromecenazgo?… Las interrogantes que surgen, son tan diversas como el alcance que puede tener la implementación del método en una institución cultural.

El gestar un modelo de micromecenazgo adaptado a un centro museístico, requiere determinación, innovación y principalmente, el conocer a quién se dirige y el objetivo a cumplir.

Según un reciente estudio publicado en The Pool-Club de Emprendedores[1], mencionan que las campañas más exitosas en términos de porcentaje de financiamiento duran entre 20 y 40 días. Las campañas que tienen un video personal juntan alrededor de 105% más que las no lo tienen. En ese mismo sentido, las personas que visitan la página (del proyecto), se quedan en ella un 31% más tiempo y son un 22 % más propenso a donar dinero, una vez que se haya logrado juntar el 40% de lo que se requiere.

El uso de redes sociales, incrementa su impacto; los medios de difusión más efectivos son el correo electrónico (con un 53%), Facebook (12%) y twitter (3%).

La importancia de conectar con la audiencia y lograr el objetivo, radica en cierta medida en cómo presentas el proyecto; aquellos cuyo contenido tiene un promedio de 300 a 500 palabras, son los que reúnen más dinero (es vital, explicar, el quién, el qué y el porque). Conocer a tu audiencia, atraerla y establecer conexiones reales, inciden en el éxito de la propuesta. En el estudio se menciona, que fuera de cada campaña que llega a su meta, el 78% termina juntando más que la cifra planteada en un principio. “Las personas aman ser parte de algo exitoso”.

Bruno Fernández, nos comparte su postura, en torno al micromecenazgo como un posible recurso de captación de fondos, para concretar proyectos específicos: “Creo que para llevarlo a cabo, es necesario conocer muy bien a quien se dirige, para en función de ello, saber lo que se pide. Conocer al público, sus gustos, hábitos, necesidades… debe ser la base sobre la que se sustente cualquier programa de micro-mecenazgo. Un modelo que debería ser escalonado, variado y adaptado a las necesidades y perfiles del público. Asimismo recomendaría ofrecer distintas vías participativas que impliquen al público en el destino de los fondos captados. La transparencia en la gestión, explicar detalladamente para qué se pide, y rendir cuentas de cómo se hacen las cosas, son ingredientes básicos para el éxito a la hora de llevarlo a cabo.

¿Es posible, que se considere el micromecenazgo como un modelo de gestión sostenible?

“No creo que el micromecenazgo sea la solución a la hora de plantearse un modelo cultural sostenible. La rentabilidad de la cultura no debería verse sólo desde el ámbito de la autofinanciación, sin valorar también el cumplimiento de su misión. Plantear un modelo sostenible, no implica pensar sólo desde un punto de vista de valor económico, sino también desde la perspectiva del valor emocional de toda una sociedad. Como gestores debemos trabajar con una calculadora a mano, pero no podemos trabajar sólo así. En tiempos en los que todo parece estar sometido al equilibrio presupuestario, el déficit no puede ser de miras. Una sociedad que no incluye entre sus prioridades a la cultura, estará huérfana para afrontar sus retos. El micromecenazgo es una vía que aporta recursos al sector cultural y sirve de acicate para mejorar su relación con la ciudadanía, pero no suple el papel que los poderes públicos deben tener definiendo y desarrollando políticas culturales que concreten la misión a cumplir”.

 

El perfil emprendedor asociado al micromecenazgo

Los años posteriores a la primera década del 2000, en ciertos países iberoamericanos, se ha gestado una incipiente ciudadanía autogestiva en el marco de un modelo empresarial, sustentado en una filosofía social; el sistema es conocido como “startup”. El término “startup” significa emprender o arrancar un negocio. Lo singular del sistema emprendedor es que está conformado por jóvenes-adultos, que apuestan por la innovación, el desarrollo de tecnologías, comunicaciones, entre otros.

Internet se convierte en la herramienta esencial e íntimamente ligada al origen del proyecto. Los jóvenes emprendedores  visualizan a las nuevas tecnologías, como aliadas en el desarrollo de sus proyectos y dinamizadoras en el proceso evolutivo que como sociedad estamos experimentando.

Un ejemplo de ello, es ITGallery[2], su fundador Abián Ruiz Zaya, nos explica, el origen de la aplicación multiplataforma, “las galerías basan su modelo de negocio en vender obras de arte (pintura, escultura, fotografía, vídeo, etc.) a coleccionistas de todo el mundo. Hoy en día, una galería de arte apenas hace negocio vendiendo en su propio local. El grueso del negocio (entre el 70% y el 80% de las ventas totales) lo hacen al asistir a ferias de arte internacional (como Arco en Madrid, Zona MACO en DF, ArteBA en Buenos Aires, etc). Cada vez que tienen que ir a una feria tienen que preparar la documentación de las obras que llevan, etc. Luego, en la feria, todas las acciones comerciales que realizan (reservas, ventas, captación de nuevos contactos, etc.) no las pueden registrar en el sistema hasta que regresan a la galería. Para solucionar esto, hemos desarrollado un software en la nube que les permite tener inventariadas todas las obras que tienen, gestionar los préstamos, ventas y reservas que realizan; generar de forma completamente automatizada fichas técnicas de las obras, listados de precios y ofertas para coleccionistas. “

Lo innovador de la aplicación, es el diseño de su interfaz, permitiendo a sus usuarios, el utilizarla de una manera sencilla, sin dificultad. “Es un programa intuititivo; este es uno de los factores que más valoran nuestros clientes”, menciona Abián. ITGallery, además, permite a sus usuarios acceder a sus datos desde cualquier sitio y fundamentalmente desde cualquier dispositivo (laptop, smarthpone o tablet).

¿Por qué los museos deben vincularse a la nueva ciudadanía que está germinando? El factor principal es la innovación que caracteriza al perfil y, que le permitiría explorar modelos de gestión y conectar con un segmento de público digitalmente activo y en aumento. Esta nueva ciudadanía se perfila como un micromecenas contemporáneo, que cobijado por una serie de incentivos fiscales, puede generar un mayor impacto que el mecenazgo corporativo, al cual se asocian y recurren (en mayor o menor medida) los espacios museísticos.

En el informe Un México de Emprendedores-El Reto de la Educación, Pablo Vidales Calderón, menciona que, “en México, durante el 2012 se graduaron 124,000 ingenieros de una población de 476,000 estudiantes en nivel universitario que estudian programas relacionados con ingeniería y tecnología”.

Se proyecta una tendencia creciente en el período del 2013 al 2108; ubicando a México en una posición privilegiada, conformado por el perfil profesional de jóvenes ingenieros, ante el resto de países latinoamericanos.

Diversos estudios, priorizan que México se encuentra en un momento histórico, para fortalecer su ecosistema de emprendimiento, a causa de la etapa conocida como “bono demográfico”. En el informe “Juventud y Bono Demográfico en Iberoamérica” de la CEPAL[3], definen el concepto: “una fase en que el equilibrio entre edades resulta una oportunidad para el desarrollo. Ocurre cuando cambia favorablemente la relación de dependencia entre la población en edad productiva (jóvenes y adultos) y aquella edad dependiente (niños y personas mayores), con un mayor peso, relativo de la primera en relación a la segunda. Una mayor proporción de trabajadores no sólo representa una reducción del gasto en personas dependientes, sino que tiende a impulsar el crecimiento económico a través del incremento en el ingreso y la acumulación acelerada de capital”.

Los retos y oportunidades que genera el definir el micromecenazgo como un incipiente modelo de gestión sustentable para los museos, puede ser el inicio de un proceso lento y poco alentador. Contrario, a las posibilidades que brinda, el conectarse con una ciudadanía en ebullición y con la vitalidad para transformar modelos tradicionales que hasta hace poco parecían inalterables; la cultura experimenta un fenómeno de transición, y su “aliada” es la tecnología.

 

 

[1] The Pool-Club de Emprendedores; se fundó en el año 2013. Concebido como un espacio para emprendedores; es un centro de incubación de empresas de impacto de alto nivel. @ThePoolMX

[2] ITGalley; es un software de gestión de colecciones de arte para galerías, museos y coleccionistas privados. El producto, fue concebido a finales del 2014 (septiembre); su presentación oficial en el circuito artístico, fue en la feria Summa Art Fair de Madrid. @ITgalleryapp

[3] Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Es una de las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas y su sede está en Santiago de Chile. Su objetivo fundacional, radica en la contribución al desarrollo económico de América Latina, a través de acciones encaminadas a su promoción y la consolidación de las relaciones económicas de los países latinoamericanos y el resto de las naciones en el mundo.  cepal_onu

Raúl Elizondo

Raúl Elizondo

Máster en gestión cultural dedicado a la vinculación y gestión de proyectos. @rauli82

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