Museos como laboratorios de experiencias museísticas contemporáneas

Uno de los aspectos que define y guía las acciones que los museos tienen es su carácter social, por ello, los visitantes, en su diversidad de características, son la razón de ser y hacer del museo a través de sus exposiciones, talleres, visitas, conferencias y programas.

El museo es un punto de encuentro que debe propiciar la participación y la reflexión de la sociedad a partir de sus colecciones, siendo el vínculo  con dicho patrimonio para empalizar con los hombres y mujeres que nos heredaron conocimientos científicos, historia, arte, etc.  La sociedad global actual, está cambiando tecnológica y digitalmente de una manera vertiginosa; a partir de ello, se han renovado las formas de ver, pensar, comunicarse, aprender y experimentar la cultura, el patrimonio y los museos. El visitante está cobrando cada vez más un carácter mas participativo, crítico y reflexivo dentro del museo; éste se ve la necesidad de establecer espacios y puentes de comunicación y participación entre la sociedad y el museo de una manera más clara y dialogal.

Los estudios de público dieron pautas sobre comportamientos, intereses, conocimientos y conductas de los visitantes con respecto a las exposiciones que se muestran; pero, todavía había que ir más allá, para que el visitante proponga acciones que innoven las experiencias de los públicos dentro de él. ¿Innovar qué implica? ¿Podríamos crear nuestro propio museo? ¿Cuál sería?

En 2012 surgió en Europa una propuesta denominada MuseoMix, en donde se crea un espacio en el que una comunidad de personas diversas, visitantes y apasionados de los museos son invitados a formar equipos de trabajo colaborativo y multidisciplinario (mediadores, diseñadores gráficos e industriales, investigadores, comunicadores, programadores y realizadores), que reflexione sobre el museo, en el museo. La experiencia creativa dura tres días de trabajo intenso, en el que los participantes se sumergen en los objetos expuestos, su información, así como las maneras de comunicarlo de una forma original, creativa e innovadora y aportar nuevas ideas través de la generación de  “prototipos”; equipamientos, tanto tecnológicos como análogos que impactarán de alguna manera el deambular de los visitantes por los museos.

MuseoMix cuenta con diversas ediciones en varios museos en diferentes continentes. México tuvo su primera edición en este 2015 en el Museo del Palacio de Bellas Artes, con una excelente respuesta y participación social que se vio alentada en su espíritu creativo, al incidir en un sitio tan importante y estar tras bambalinas, aportando ideas innovadoras a partir de su formación, experiencia y su particular forma de ver al museo, con la posibilidad de impactar con tus propuestas a la generación de experiencias diferentes. Se diseñaron 5 Prototipos que se basaron en los 17 murales del museo. Por ejemplo, uno detonó la liberación de emociones a partir de un equipamiento en el que los visitantes podían gritar y “liberarse”, tal como se ve plásticamente en el Mural de González Camarena; otro que, desde el exterior, invitaba a los deambulantes de la explanada del museo (potenciales visitantes) a entrar a éste a través del montaje de la impresión en formato real de un detalle del mural de Siqueiros sobre la tortura a Cuauhtémoc, contando con acompañamiento sonoro que invitaba a indagar en el mural, a reconocer su singularidad, sacarse una foto (selfie) y a compartir su opinión por las redes con #valientecomocuauhtémoc, además de un video detonador que invitaba a subir y conocer el resto de murales.

Este tipo de experiencias pueden formar parte del ideario cotidiano de los museos, tal como diseñar y establecer un laboratorio de experiencias museísticas que cuente con los medios necesarios para que sus visitantes o grupos de profesionales de áreas diversas investiguen, experimenten y practiquen dentro del museo.

¿Cómo puede el museo propiciar estos espacios participativos y colaborativos de una manera más cotidiana?  ¿Qué implica para los visitantes tomar un papel activo en los museos en este siglo XXI?

Resolverlo es complejo, implicaría varios ingredientes, tanto del museo como de sus públicos:

  • Aceptar el riesgo de salir de la zona de confort para interactuar de otras maneras.
  • Emoción por aportar y transformar al museo.
  • Disposición por participar con su experiencia  al Reconocer las necesidades del museo y sus visitantes, de ida y vuelta, aportar empatía.
  • Compromiso por la innovación y la apertura a las ideas de otros.
  • Disciplina para generar nuevas propuestas y decisión para aplicarlas.
  • Contar con herramientas que apoyen el proceso y permitirse cometer errores para la mejora constante de las propuestas.
  • Destinar tiempo para crear, diseñar, construir, aplicar y evaluar las nuevas alternativas.
  • Gestionar los recursos necesarios para su implementación y tener claridad de la gran responsabilidad y el goce colaborativo que implica crear el cambio en los museos, más allá de la crítica y la duda.

Mencionamos que es parte de la vocación de los museos propiciar la participación social en la construcción del museo y sus exposiciones. Crear un Laboratorio de Experiencias Museísticas implicaría –para cualquier museo, sea grande o pequeño, con una gran afluencia de visitantes o poca, alejado o cercano– a todos. Como museo, poder orientar y dar ciertas pautas a los convocados a formar parte de estos laboratorios, para fluir creativamente en un marco de aspectos vinculados a experiencias o investigaciones nuevas sobre como se puede conocer, vivenciar y disfrutar el museo requiere una serie de soluciones:

  1. ¿Cuántas personas vienen a este museo? ¿Cuál es el día de mayor afluencia? Reconocer que las propuestas son diferentes para un espacio expositivo en donde podrían interactuar pocas personas con la ayuda de un mediador y tener una experiencia uno a uno, y aquellas que necesitarían ser más masivas y que podrían ser autoguiadas por la gran afluencia de públicos.
  2. ¿Para quién vamos a crear algo diferente? Para que se pueda incluir a todos, por ejemplo, que un proyecto para niños lo propongan otros niños.
  3. ¿Qué queremos que las personas conozcan, hagan y valoren del museo con nuestra propuesta? Los objetivos nos ayudan para que las acciones del Laboratorio de experiencias museísticas incidan en su presentación a que los visitantes conozcan, realicen actividades y se apropien de lo trascendental del museo.
  4. ¿Cómo va a funcionar? Que pueda ser fácil su manipulación, por ejemplo, si es una propuesta que implica tecnología digital, pensar en un plan B ¿Qué pasaría si se va la luz? Y contar con una versión análoga.
  5. ¿Quién lo va a poner, quitar, conectar? La parte de la operación o puesta en marcha es muy importante para que los participantes vean que sus esfuerzos por proponer elementos o prototipos innovadores se ven reflejados finalmente en la realidad del día a día del museo. Así, también se puede observar la facilidad o dificultad de su operación para poder hacer modificaciones.
  6. ¿Cuánto puede durar en buenas condiciones? La experiencia compartida de los participantes puede ayudad a definir previamente los materiales mas apropiados y evaluar este tema para nuevos trabajos de laboratorio.
  7. ¿Realmente impactará? Los prototipos nos dan la posibilidad de ver este aspecto para poder hacer las correcciones necesarias.
  8. ¿Cuáles son los recursos con los que se cuenta y cuanto puede costar lo que queremos? Que el Laboratorio de Experiencias Museísticas sepa previamente cuáles y cuántos son los recursos, herramientas o apoyos con los que se cuenta, ayuda a detonar la creatividad y a que el museo busque alternativas de financiamiento para estos prototipos o estrategias; puede sorprendernos que no necesariamente necesitamos muchos recursos para lograr lo que queremos.

La consolidación de un Laboratorio de Experiencias Museísticas necesitaría por parte de los museos, para que sean los visitantes haciendo o construyendo el museo de fuera hacia adentro, de una manera libre y resuelta, que esta apoyada por una comunidad participativa:

  • Que se establezca una comunidad de visitantes que conozcan al museo más allá de la visita tradicional; que descubran lo que hay “tras bambalinas”: su personal, colecciones, contenidos, procesos de trabajo al montar y gestionar una exposición, para contar con una visión completa del trabajo profesional y encontrar vías y puntos de encuentro para que juntos puedan colaborar de una manera abierta y dialogal. Generar  ciclos de visitas especiales que hagan estos recorridos y que sensibilicen a los visitantes y de ahí detonar la participación.
  • Que haya inclusión y multidisciplinariedad. Que se convoque a la mayor parte de los agentes sociales involucrados con el museo: comunidad circundante, comunidad escolar, jóvenes, adultos profesionales en diversas áreas, personas con discapacidad, grupos étnicos o culturales, empresas, e incluso turistas que llegan a él tal vez por única vez; que empaticen unos con otros y reconozcan el museo desde un nuevo ángulo. Por ejemplo, estas experiencias en donde adultos recorren las salas tapados de los ojos, tal y como lo haría una persona con discapacidad visual y sean capaces de reconocer las piezas a través del uso de los otros sentidos; o colocar un espejo con las siluetas de todos los tipos y preguntar ¿Cómo se ve el museo desde los ojos de un niño?…
  • Que sea sistemático y organizado. Que los museos establezcan a lo largo del año estos Laboratorios de Experiencias Museísticas: talleres creativos (como MuseoMix), foros de opinión y participación sobre nuevas exposiciones, actividades de interpretación, de divulgación o formación de públicos. Que se refuercen los preceptos de inclusión, colaboración, el compartir los conocimientos y el know-how de los públicos y la autonomía como una constante en la mente de todos. Por ejemplo, ¿qué titulo atractivo le ponemos a una exposición sobre Piratas? ¿Cómo podemos lograr que las personas reconozcan sus valores en una pintura del siglo XVIII? entre muchos más.
  • Que se apliquen técnicas creativas innovadoras que rompan los paradigmas acartonados, solemnes, de silencio y lejanía del museo tradicional y se integren los modelos creativos que se tienen en otras áreas de conocimiento como el teatro, la publicidad, el cine, etc. Es importante que exista en el Laboratorio de experiencias museísticas la participación multidisciplinaria, pero también es fundamental romper o transformar en el museo los modelos heredados de la educación tradicional que valora solo los contenidos, la observación y las respuestas correctas. Técnicas creativas como las llamadas palabras forzadas pueden ayudar a cambiar esta relación o aquellas propuestas que podemos encontrar en museos de otras partes del mundo, postulados basados en la idea de que Todo es un Remix, es decir, unos inspiran a otros (podríamos echar un vistazo a “Los elementos de la Creatividad”) ; así el Museo -los mediadores- y los visitantes encontrarán nuevas rutas de expresión y experimentación con respecto al patrimonio. Por ejemplo, en algunos museos que los educadores ya han incluido en las exposiciones elementos museográfico-didácticos como módulos táctiles con reproducciones de piezas, así como modelos comunicativos nuevos potenciando las redes o los dispositivos móviles, que propician la interacción de los públicos y que sirvan de base para detonar ideas nuevas y establecer la posibilidad de que los visitantes conozcan alguna propuesta que se vio en otro espacio y la adapte a este ¿Por qué no?
  • Que se refuerce la interacción para la mejora continua. Que los visitantes no solo participen en actividades de divulgación y educativas que el museo propone, la acción también necesita partir de cada uno de los individuos y de esta necesidad de cambio que experimenta nuestra sociedad actual, a diferencia de aquella de corte mas Industrial, pasiva y contemplativa. La era digital, con una sociedad en movimiento, diálogo y acción participativa que permea también a los museos, a la forma de verlos, de presentarlos y de interactuar en ellos; participar implica entonces tener voz, propuestas, reflexiones, ideas, alternativas de cómo me gustaría vivir y experimentar el museo de una manera propositiva, al tomar en cuenta otros puntos de vista, formas de pensar y necesidades.

Esto es solo el principio… ¿Qué más es posible?

*Fotografías: Museomix MX 2015, © Christian Ramírez Carrillo/Laboratorio de Arte Documental.

**Este artículo es una de las tantas reflexiones y vínculos que se dieron en Museomix MX 2015: Patricia formó parte de Museomix MX 2015 como mentora de uno de los equipos de museomixers, y Christian participó como museomixer en comunicación.

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Educadora en museos con experiencia de más de veinte años en el desarrollo de proyectos expositivos, programas educativos y publicaciones. @patytorresau

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