Investigación educativa ¿por qué es importante reflexionar desde la propia práctica?

La labor educativa en el museo es fundamental en su vinculación con los públicos: Es un punto de contacto y diálogo con las colecciones y divulgar sus contenidos a través de diversas estrategias y recursos didácticos, además de brindar opciones creativas para formar públicos reales, y diseñar propuestas virtuales y redes sociales para públicos potenciales. Los equipos de educación diseñan y llevan a cabo diversos proyectos que buscan tener impacto entre los visitantes y generar satisfacción en las expectativas.

En medio del de trabajo cotidiano que absorbe e implica al cien por cien a dichos equipos de trabajo en la consideración de la multiplicidad de públicos, y la ejecución y evaluación de actividades, es necesario pensar en oportunidades, alternativas y posibilidades, reflexionar en la acción educativa que se está llevando a cabo. Se requieren espacios amplios para llevar a cabo procesos intensos de reflexión sobre nuestra propia práctica, en un tiempo y espacio fuera del contexto de trabajo, con otros, compartiendo consensos entre educadores, repasando y repensando las implicaciones de la labor educativa en el museo. Estos proceso de autoreflexión también puede generarse con los visitantes, aportando a ejercicios de consciencia, participación, interacción social, cultural y de su propio entorno. De un u otra manera, estos espacios reflexivos buscan que los educadores, como dijo Paulo Freire[1], analicen y reflexionen sobre su labor de una manera sistemática y consciente (concienciación), que sirva de base o detonante para la “transformación” de su labor como educador; permitiendo transformar la experiencia en el museo, para que el visitante no sólo sea reproductor de saberes de otros, sino un ser consciente de sus posibilidades frente al patrimonio y el papel que tiene como testigo del pasado y agente transformador y generador activo de cultura.

Los encuentros y espacios de formación son una opción para la reflexión sobre la práctica educativa; por ejemplo, los propuestos por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y su Comité para la Educación y Acción Cultural (CECA), con objetivos como el de “integrar la reflexión de la dimensión política (en su dimensión de bien y práctica común) en las prácticas museológicas y educativas”[2]; las Camarillas de Experiencias[3] coordinadas por la Subdirección de Comunicación Educativa de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones (CNMyE del INAH, México) que proponen “establecer un diálogo reflexivo entre participantes y conferencistas donde se contrasten las diferentes prácticas educativas que se ejercen en sus respectivos espacios de trabajo, convertirlas en experiencias de actualización profesional y establecer lazos con los trabajadores de las áreas educativas”[4]; el Seminario Permanente de Museología de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete” (ENCRyM, México) que incluye temas sobre educación y comunicación; El Programa Nacional de Interpretación[5] con temas diversos vinculados con la puesta en marcha de la mediación e interpretación en museos coordinados por la UNAM y otros museos de México; Encuentros de Ocio y Museos dirigidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Otros ejemplos son aquellos organizados en España como el Educa+ Encuentros de Educación y Museos, organizados por el Museo Thyssen Bornemisza de Madrid; el Congreso Internacional sobre Educación y Accesibilidad coordinado por la Universidad de Zaragoza; y el Congreso de Género, Museos, Arte e Educación, liderado por la Red de Museos de Lugo, basados en prácticas vinculadas con la Museología Social. También encontramos otros ejemplos de búsquedas y reflexiones en Iberoamérica como El Museo Reimaginado, de la Fundación TyPA, que propone “poner en escena las mejores metodologías, ideas innovadoras y enfoques creativos, además de compartir respuestas exitosas a problemas comunes”; Encuentro Educación y Museos. Hacia un retrato de las prácticas y las ideas, de Fundación Proa, un encuentro de trabajo y reflexión sobre la educación en museos con el fin de hacer una radiografía sobre las características y los desafíos actuales a los que se enfrentan; e igualmente las plataformas de Formación que presenta el Instituto Latinoamericano de Museos (ILAM), con cursos sobre recursos didácticos, mediación, estrategias educativas, entre otros.

Otro elemento importante de estos procesos de autoreflexión es la participación de investigadores de las universidades que plantean sus propias búsquedas sobre paradigmas, metodologías, estrategias y recursos, rutas de estudio, poniendo en la mesa este binomio que no siempre está presente en el ideario cotidiano del museo.

Generalmente, hay un proceso de ebullición mental y emotivo como resultado de estos encuentros; sin embargo, en ocasiones al llegar a casa (museo) no siempre se encuentran los espacios para reflexionar y concretar la teoría en la práctica o por lo menos experimentarla. Existen casos en los que estos momentos de análisis y reflexión sistemática se proyectan en la vida profesional de los educadores; el gran reto es el seguimiento e impacto que tiene la teoría en la vida diaria de las áreas de educación de los museos y la generación de procesos de investigación desde y en la practica educativa en el museo.

Este proceso de reflexión, investigación y cuestionamiento trae una transformación del rol educativo de los museos del siglo XXI, el papel de los profesionales y los puntos de reflexión teórica: Los paradigmas educativos adecuados al museo; la multiplicidad de funciones; las habilidades que se pueden detonar en el visitante desde las cognitivas, comunicativas, representativas, hasta las expresivas, perceptivas y simbólicas, tanto personales como aquéllas del imaginario comunitario de cada visitante; la labor social; la importancia de la participación del visitante y los intereses y modos de aprender; entre otros tantos temas y preguntas que pueden generar nuevas e innovadoras prácticas educativas.
 

¿En qué medida los educadores pueden tomar de base los planteamientos teóricos que se exponen en estos encuentros para generar cambios de fondo y detonar nuevas rutas de investigación en la práctica educativa en el museo?

 
Suponemos haber transformado los departamentos de “Servicios Educativos” a “Comunicación Educativa”; los guías a mediadores; las visitas guiadas a visitas dialogadas, activas e interactivas; la transmisión de la información a la búsqueda de un aprendizaje significativo; el trabajo disciplinar a las buenas prácticas y la multi y transdisciplina. ¿Cuántos de estos son cambios de fondo para una real transformación del museo en pleno siglo XXI?

México tiene una gran experiencia educativa en museos, de un poco más de 60 años entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto Nacional de Bellas Artes y los museos de la UNAM y privados. Por ello, pongo énfasis en la importancia de generar investigación educativa desde nuestra práctica en los museos, desde el espacio interior en donde se gesta el proceso de trabajo educativo; darse un espacio de tiempo para pensar desde la experiencia y no sólo generar nuevas ideas, sino analizar nuestro aquí y ahora: ¿Cuál es nuestro norte, personal, profesional, de equipo, como institución, como conjunto de museos? ¿Todos vamos hacia el mismo lugar? Poner la misión y visión del museo en la mesa, cuestionar desde el origen de la vocación educativa del museo, la conformación de equipos, su formación, su estructura organizacional, y la viabilidad de sus prácticas cotidianas dirigidas a una multiplicidad de públicos, la confrontación con los paradigmas educativos, las teorías y metodologías fruto de la investigación educativa y museológica generadas en otros países y contextos y ver en la diferencia los puntos en común y transformar la propia practica.

Es necesario capitalizar el bagaje cultural que hay en nuestro país y replantearse la intención deliberada de generar investigaciones, valorando la labor de los equipos de trabajo, su experiencia, formación y pasión que sumados a lo que pueden establecer con otras áreas de conocimiento en un trabajo interdisciplinario, puede crear nuevos modelos que aporten al mundo otras formas de ser y hacer.

Empecemos a reflexionar sobre estos paradigmas que sustentan o no la práctica educativa en el museo actual: Todavía encontramos que en algunos museos se dan “visitas guiadas, publicaciones y talleres” que centran su desarrollo en la transmisión de información, la repetición de modelos estandarizados sobre las colecciones y una posición del museo como dador de verdades incuestionables por el visitante (asumidas o no conscientemente). Este modelo repite los patrones de la educación formal, vinculados con los Paradigmas de la Simplicidad y el Conductivismo Pedagógico. En el primero, el visitante se percata de la homogeneización de la información y su abstracción en puntos comunes de causa y efecto; en el segundo se plantea que el aprendizaje se lleva a cabo cuando hay un cambio de conducta en el alumno, pondera la repetición y sistematización de modelos. Lauro Zavala[6] nos plantea en el museo el paradigma tradicional, en donde “(1) el museo es un apoyo que complementa la Educación formal; (2) el objetivo de la visita es la obtención de conocimientos; (3) lo esencial de una exposición es su contenido; (4) el museo aspira a presentar el significado natural de las cosas; (5) las exposiciones aspiran a la objetividad; (6) la experiencia educativa se produce al ofrecer al visitante una representación del mundo clara y convincente; (7) la experiencia educativa durante la visita se reduce a la visión y el pensamiento; (8) la experiencia educativa se apoya en la autoridad de los expertos; (9) el museo es una ventana para conocer otras realidades, y (10) la experiencia museográfica consiste en recorrer la exposición dentro del museo”[7].

A lo largo de estos 60 años de Educación en Museos en México, la mayor parte de profesores y educadores han tenido una formación profesional basada en este paradigma. Entonces, reflexionemos como educadores nuestro día a día:

  • ¿Piensas que el museo es un apoyo que complementa la educación formal?
  • ¿El objetivo de la visita tiene que ser la obtención de conocimientos?
  • ¿Lo esencial de una exposición es su contenido? ¿Los contenidos son más importantes que la experiencia?
  • ¿El museo aspira a presentar el significado natural de las cosas?
  • ¿Las exposiciones son objetivas?
  • ¿La experiencia educativa se produce cuando se ofrece al visitante una representación del mundo clara y convincente?
  • ¿La experiencia educativa durante la visita es efectiva sólo con la utilización de la visión y el pensamiento?
  • ¿La experiencia educativa se apoya en la autoridad de los expertos?
  • ¿El museo es una ventana para conocer otras realidades?
  • ¿De qué manera otros aspectos intervienen en la viabilidad de este paradigma?
  • ¿Las actividades se deben desarrollar en un espacio ordenado y en silencio?
  • ¿Es más común guiar la visita a la exposición y armar completamente los talleres y cursos?
  • ¿Qué sucede al ponderar los aspectos cuantitativos de los visitantes sobre los cualitativos?
  • ¿Cuáles de las actividades en las que trabajas se plantean se basan en este paradigma?
  • ¿Qué funciones son más importantes en la práctica cotidiana en el museo: cognitivas, comunicativas, productivas, expresivas, perceptivas, sociales u otras?
  • ¿Qué teoría y práctica educativa proyectas en tu actividad profesional?
  • ¿El museo maneja planteamientos de este tipo en su estructura y funciones?
  • ¿Cómo podemos, desde la investigación, la reflexión y en la práctica, modificar estos paradigmas?

Sin duda el proceso de reflexión es continuo; en mis siguientes intervenciones, propondré más elementos para investigar y reflexionar en nuestra labor como educadores en museos.

 

Bibliografía

Jiménez, Lucina, et al. Educación artística, cultura y ciudadanía. Colección Metas Educativas, Madrid, OEI-Fundación Santillana, 2012, pp. 17-23

Mondragón G., José Luis. Constructivismo, implicaciones en Educación. Pedagogía en el museo. Memoria Primera Reunión ICOM- CECA. Tlaxcala, 2000, p.44.

Perrenoud, P. Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar. Profesionalización y razón pedagógica, México: Colofón, 2007.

Zavala, Lauro. “El paradigma emergente en educación y museos”, Opción, vol. 22, núm. 50, Venezuela: Universidad del Zulia, 2006.

 

[1] Educador brasileño que fundamenta sus posturas educativas en la Pedagogía Critica, sobre individuos conscientes de los problemas sociales que viven diariamente como medio para transformar una sociedad.

[2] http://www.ibermuseus.org/es/evento/ix-encontro-regional-do-ceca-icom/

[3] Surgidas en 2002 en el 50 aniversario de Servicios educativos del INAH.

[4] http://www.inah.gob.mx/es/boletines/2612-se-actualizan-museos

[5] El Programa Nacional de Interpretación (PNI) es una plataforma de encuentros conformada por profesionales que buscan renovar, enriquecer, analizar y estudiar las diversas prácticas educativas en los museos e instituciones culturales.

[6] Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana

[7] Zavala, Lauro. “El paradigma emergente en educación y museos”, Opción, vol. 22, núm. 50, Venezuela: Universidad del Zulia, 2006, pp. 130.

 

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Educadora en museos con experiencia de más de veinte años en el desarrollo de proyectos expositivos, programas educativos y publicaciones. @patytorresau

2 Comentarios

  • Gisela Aldana Schmid dice:

    En Argentina, hay redes de educadores de museos y es cierto que el CECA también se empeña en reunirnos.
    Hace años atrás, cuando trabajaba en un Museo universitario, tuve la dicha de trabajar con un excelente grupo y al término de cada visita guiada nos tomábamos unos minutos para conversar sobre la misma e intercambiar ideas. Sumado a ello, una vez por semana sistematizábamos las experiencias y escribíamos mucho, leíamos, compartíamos novedades en materia de educación museológica, didáctica y los temas particulares que hacían a la exhibición.
    Es sumamente enriquecedor y es un lugar más a ganar en el espacio de los museos.

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