Diseño para el museo ágil y responsivo

By octubre 12, 2016MEDIACIONES

“Los modelos emergentes en educación en museos se basan en la participación cultural de las comunidades y la generación de procesos de investigación y acción cultural para relacionar los museos con las diversas culturas. Son colaboraciones que, como veremos, proponen un modelo de aprendizaje compartido entre diversas instituciones sociales y agentes culturales.”[1]
–Javier Rodrigo

El pasado agosto participé en el seminario del Centro de la Imagen El museo de arte y su función educativa. Trayectorias y retos, impartiendo el módulo “Desarrollo de Materiales Educativos”. Durante dos días, revisamos parte de la teoría que se ha trabajado sobre el tema[2]; analizamos algunas herramientas y estrategias utilizadas para la comunicación y vinculación del contenido museístico con el visitante (algunos de ellos expuestos por Paty Torres en su texto “De los recursos didácticos en el museo a la mediación y la experiencia”); y, lo más valioso –a mi parecer– reflexionamos y cuestionamos la manera en la que ejercemos actualmente el diseño de experiencias[3].

Si bien no existe duda del rol educativo del museo, la ejecución de éste implica no solamente la reflexión crítica (replanteamiento o re-pensamiento[4]) sino la modificación práctica de los paradigmas museológicos desde los que trabajamos[5] así como la eficacia de negociaciones, correspondencias y sociedades con los usuarios de las instituciones y sus colecciones. Y en este último punto, los soportes museográficos, materiales y recursos de aprendizaje[6] que se emplean no son simplemente una pauta de información al público (experto o no), sino una herramienta que promueve, media y mejora la experiencia de visitar, usar y habitar el museo.

¿Cómo podemos crear y descubrir oportunidades de aprendizaje dentro del museo con los materiales que usamos y que se nos permite usar? ¿Desarrollamos recursos didácticos y educativos a partir de los modelos emergentes de colaboración, participación e inclusión? ¿Cómo podemos transformar el simulacro en experiencia y vivencia[7]?

 

Dentro del Seminario, revisamos dos metodologías de desarrollo de materiales, módulos o recursos de interacción y aprendizaje: el primero, el modelo DIDPATRI, y el segundo, la elaboración de prototipos.

El grupo DIDPATRI (Didáctica del Patrimonio, Museografía comprensiva y Nuevas tecnologías), surgido dentro de la Universidad de Barcelona, no solamente se dedica a la investigación sino también a la educación en distintos programas universitarios y, algunos del equipo, al diseño de módulos o dispositivos didácticos interactivos. Dentro de su propuesta de enseñanza, se plantea que el desarrollo de los recursos –según el modelo pedagógico base y al público que se apunta– parte desde el problema didáctico que se aborda, es decir, en qué consiste lo que se quiere explicar o plantear (lo denomino paso 1) para determinar los procesos, medios y estrategias que darán una solución (paso 2) probada y comprobada (paso 3); se recaba la información necesaria para proyectar (paso 4) como sería el presupuesto, el emplazamiento y el tiempo con el que se cuenta, y se esboza una propuesta a partir de principios de diseño (ergonometría, claridad, facilidad, accesibilidad) (paso 5). Finalmente se lleva a cabo el proyecto básico y ejecutivo (paso 6) que será desglosado dentro del plan museológico.

Podríamos considerar que éste es el procedimiento que comúnmente llevamos a cabo en el diseño de recursos para museos; e incluso, se podría calificar como un proceso un tanto convencional. Sin embargo, es necesario enfatizar que esta propuesta valora la participación del público en los procesos interpretativos, lo que implica la integración de distintos niveles de información y formas de acceder a ella; además de considerar el examen en la implementación de estos recursos[8], aspectos que en la práctica llevamos a cabo en mayor o menor medida.

Esos distintos niveles o capas de información y significación son a los que también se refiere la metodología de Layering[9], presentada por la Fundación TyPA (Teoría y Práctica de las Artes), que aborda la dinamización de exposiciones ya montadas y el diseño de estrategias, acciones y materiales, incluyendo como foco principal las diversas miradas y voces de los visitantes.

“…el uso de prototipos en las salas del museo habla acerca de nuestro interés y respuesta acerca de la recepción de la experiencia por parte de los visitantes, y del compromiso por diseñar y comunicar de un modo necesario y útil.”[10]
–Jim Volkert

Retomando algunas pautas de Layering (entendimiento de la diversidad de usuarios) y design thinking (interpretación, creación y construcción para llegar a soluciones significativas), el segundo método al que me refiero es a la elaboración y uso de prototipos (bocetos, esquemas, maquetas y otros modelos a escala, señalética temporal, dummies, etc.). Esta propuesta implica una aproximación experimental, colaborativa y optimista: Dejando atrás la rigidez y el objetivo de perfección[11], apunta al trabajo austero, constante y rápido, al intercambio ideas y experiencias no solamente entre profesionales sino con el público (no basta con evaluaciones remediales y sumativas, sino es necesario integrarlo en todo el proceso –incluyendo la parte diagnóstica y de investigación).

Kathleen McLean, experta en este tema y una de las profesionales/consultora de museos más respetada en el mundo, ha escrito generosamente sobre el proceso de prototipar en el museo como una herramienta para aprender cómo funcionan los medios e interfaces con el público. Hace unos meses, en “El Diván Museológico, Lety Pérez compartió la experiencia de un taller sobre el uso de prototipos, impartido por McLean; un texto muy recomendable para revisar la manera en la que ella transmite esta forma de trabajo.

Para McLean, debemos de pasar de la conversación sobre el museo que necesita agilidad, eficiencia, flexibilidad, para realmente ser ágil, eficiente, flexible (nimble) y responsivo (de ahí el título de este texto). Plantea las incubadoras de museos como medios controlados para poder experimentar propuestas y elementos expositivos[12] (cédulas, materiales educativos, espacios y dispositivos interactivos, espacios lúdicos, exposiciones montadas) donde el propósito no sea un producto terminado sino probar el proceso y la relevancia de las ideas y objetos.

En los últimos años, con una filosofía de adentro hacia fuera, algunos museos han intentado evidenciar sus procesos de montaje y desarrollo de exposiciones, visibilizar la manera en la que se construyen y gestionan; pero ya desde hace décadas, en 1969, el Exploratorium contaba con Machine Shop, un espacio donde científicos, diseñadores y demás profesionales del museo construían los recursos y dispositivos que serían montados a la vista de los visitantes que, si bien no participaba en el proceso, se encontraba más cerca de él.

La asociación y acceso del público a esos espacios, laboratorios o incubadoras va un paso más allá. Uno de los ejemplos de colaboración más interesantes y completos es la transformación de la galería dedicada a California del Oakland Museum of California, el cual se puede leer de principio a fin en el documento How visitors changed our museum (2010). En cuanto a museos de arte, desde 2013 el Indianapolis Museum of Art, resultado de su compromiso con los estudios de público y evaluaciones, ha trabajado el diseño de exposiciones centradas en el público y, actualmente, cuenta con un laboratorio de pruebas. A partir del mismo año, el Milwaukee Art Museum realizó un ejercicio inicial para incluir la voz y expectativas de los visitantes en el proceso de prototipar la reinstalación de su colección permanente. Otro ejemplo, al que alude McLean (y que también me compartió Lety, de “El Divan Museológico“), es el MuseumCamp del Santa Cruz Museum of Art & History, dirigido por Nina Simon. Dentro de estos esfuerzos también podemos mencionar Museomix, cuya edición mexicana se realizará este año en Universum. Museo de las Ciencias de la UNAM.

“A lo largo del proyecto, traté de tener en mente que lo que sea que estábamos creando era un experimento, una prueba, y una exploración sobre nuevas formas de comunicar ideas curatoriales. Pensar que estábamos probando más que construyendo exposiciones interactivas finales, me permitió un proceso más relajado y más espacio para la experimentación.”
–Stijn Schiffeleers, Digital Media Assistant, Oakland Museum of California

Kathleen McLean explica que en las incubadoras se empieza con una idea pequeña (una sala, un espacio, una exposición en proceso, un tema), se prioritizan las ideas y se aclaran los aspectos más confusos; el trabajo se realiza de forma austera, rápida y en grupos pequeños, pero involucrando a expertos y visitantes para conversar y reflexionar juntos. Éste no es solamente un método de diseño de experiencias sino se enraíza en la estructura organizacional horizontal donde la condición de trabajo son tanto la agilidad como la sensibilidad, la responsabilidad y la respuesta a quienes construyen el museo.

 

 

Referencias

 

Layering en museos. Diseño de exhibiciones a la medida del visitante. Un estudio de caso, Buenos Aires: Fundación TyPA, 2015, https://issuu.com/fundacion.typa/docs/layering_web?e=1258450/30575847. Consultado el 2 de junio de 2016.

McLean, Kathleen. “Learning to Be Nimble: Museum Incubators for Exhibition Practice”, Exhibitionist, National Association for Museum Exhibition, primavera 2015, 8-13.

Rodrigo, Javier. “Pedagogía Crítica y educación en museos. Marcos para una educación artística desde las comunidades”. En: Fernández, Olga y Víctor del Río (eds.). Estrategias críticas para una práctica educativa en el arte contemporáneo. Valladolid: Museo Patio Herreriano, 2007, 118-132.

Serrat Antolí, Nuria. “Materiales didácticos en entornos educativos no formales: museos y patrimonio”, en Revista Aula de Innovación Educativa, 165, 2007, 37-40.

 

[1] Rodrigo, Javier. “Pedagogía Crítica y educación en museos. Marcos para una educación artística desde las comunidades”. En: Fernández, Olga y Víctor del Río (eds.) Estrategias críticas para una práctica educativa en el arte contemporáneo. Valladolid: Museo Patio Herreriano, 2007, 119.
[2] Partiendo, por supuesto, desde la práctica curatorial y el giro educativo bajo autores como Irit Rogoff, Maria Lind y Terry Smith hasta trabajos más concentrados en el aspecto expositivo y práctico educativo, retomando nombres como Lisa Roberts, Kathleen McLean, Joan Santacana, entre otros.
[3] También se discutió brevemente sobre la labor del mediador en la experiencia y uso del espacio, siendo que es un tema al que le corresponde más detalle, en este texto me concentro en los recursos materiales.
[4] En noviembre, organizado por Museo Thyssen-Bornemisza, se llevará a cabo el III Congreso Internacional Los Museos en la Educación, Repensar los museos, que se propone presenter nuevas ideas sobre la educación en museos y otros centros culturales.
[5] ¿Cuántos de nosotros podemos ubicar a nuestro museo dentro de un marco teórico y metodológico? Buen ejemplo de ello es el Museo Gallardo, en Argentina, el cual trabaja con base en la museología crítica.
[6] Como nota: Los materiales didácticos se diseñan y emplean para el desarrollo de acciones didácticas, con el objetivo de complementar, ampliar o profundizar en el contenido expositivo; mientras los educativos son dispositivos comunicacionales utilizados con intencionalidad pedagógica.
[7] “Tenemos la responsabilidad de transformar el simulacro en experiencia para conseguir el aprendizaje significativo para lo que es necesario emigrar…

  • De lo descriptivo a lo narrativo
  • De lo predecible a lo inesperado
  • De lo ajeno a lo personal
  • Del texto al audiovisual
  • De los recursos visuales de tiempos pasados a los recursos visuales actuales
  • De memorizar a hacer
  • De la isla al nodo
  • De lo contemplativo a lo vivencial”

Ver: Acaso, María. “2013: La investigación como simulacro: lavadoras, mediterráneos y ecos vacíos”, http://mariaacaso.blogspot.com/2013/07/2013-la-investigacion-como-simulacro.html. Consultado el 2 de junio de 2016.
[8] Serrat Antolí, Nuria. “Materiales didácticos en entornos educativos no formales: museos y patrimonio”, en Revista Aula de Innovación Educativa, 165, 2007, 37-40.
[9] Esta propuesta resultó del Laboratorio TyPA de Gestión en Museos 2013, en conjunto con MUS, red de profesionales de museos, y con la participación de Tam Muro, Elaine Heumann Gurian, Jim Volkert, entro otros expertos.
[10] Layering en museos. Diseño de exhibiciones a la medida del visitante. Un estudio de caso, Buenos Aires: Fundación TyPA, 2015, https://issuu.com/fundacion.typa/docs/layering_web?e=1258450/30575847. Consultado el 2 de junio de 2016.
[11] McLean, Kathleen. “Learning to Be Nimble: Museum Incubators for Exhibition Practice”, Exhibitionist, National Association for Museum Exhibition, primavera 2015, 13.
[12] Ibid, 8.

Nayeli Zepeda

Nayeli Zepeda

Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica. @nayelizepeda

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