Refiriéndome a la figura cultural consciente de pensamiento y acción que representa el museo actualmente, y que desde el año 2007 es descrito por el ICOM como el encargado de conservar, estudiar y difundir el patrimonio de la humanidad; más allá de las prácticas acostumbradas a la difusión y resguardo de acervos. Por lo tanto, ahora entendemos que las funciones de los museos se deben complementar con miras que apunten tanto hacia la inclusión de todo tipo de audiencias como a la planeación de propuestas culturales por igual, para que consigan:

  • Colocarse dentro del mapa cultural de la ciudad en la que se encuentran.
  • Generar la eficacia que los haga ver como instituciones actualizadas que se equipan con herramientas adaptadas a los métodos de interacción de los usuarios del siglo XXI.
  •  Ampliar el diálogo entre las colecciones y el visitante, acercando el control del contenido cada vez más al público.
  • Desempeñarse como organismos que proyectan innovación sobre el diseño de los modelos de estudio, expandiendo constantemente las formas de aprendizaje.
  • Ser concebidos como organizaciones que se mantienen con sus propios recursos.

Aunados a estos valores, agregamos aquellos que definen al museo actualmente, ya que aunque su acervo atestigüe acontecimientos y circunstancias que pertenecieron al pasado, estas asociaciones culturales son partícipes de la creación de discursos y testimonios de la sociedad contemporánea, y tienen la responsabilidad de poner en escena los problemas y sucesos de la cultura actual a través del diálogo reflexivo y la interacción con los objetos que el museo brinda al individuo para identificarse y desenvolverse socialmente.

El museo de hoy es una entidad competitiva y siempre consciente de lo contemporáneo; donde su relación con el auditorio y con el público en general se hace patente en las redes sociales y en los eventos culturales en los que participa y se promueve. Y es sobre estos escenarios, que el museo desde el rol que juega dentro de la sociedad, debe buscar un lugar protagónico que defina su futuro.

Por último, cabe también, volver a hacer hincapié en priorizar el concepto de inclusión hacia todos los asistentes dentro de la planeación de sus contenidos, considerando las capacidades de aprendizaje de cada visitante (desde el infantil hasta el de la tercera edad) proporcionándole materiales visuales, auditivos y táctiles para motivar su  participación en las actividades del museo, con el fin de  desencadenar en el espectador nuevas razones para repetir la experiencia.

 

 

Bibliografía

Ballart Hernández, Josep. 2008. Manual de museos. Editorial Síntesis. Madrid.

Rosas Mantecón, Ana. 2005. “Usos y desusos del patrimonio cultural: retos para la inclusión social en la Ciudad de México”. Anais do Museu Paulista: História e Cultura Material. Obtenido el 29 de noviembre de 2016 en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0101-47142005000200008

Vargas Pacheco, Cristina. 2015. “El museo debe ser pensado como un lugar para todos”. Obtenido el 29 de noviembre de 2016 en: http://udep.edu.pe/hoy/2015/el-museo-debe-ser-pensado-como-un-lugar-para-todos/

Emilio Cano

Emilio Cano

Museógrafo y colaborador de Domo Educativo (montaje, ambientación, producción).

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