Escenarios de empoderamiento. Autoridad compartida entre museo y comunidad

By enero 17, 2017MUSEOLOGÍAS

Si el futuro de los museos depende de su flexibilidad y habilidad para transformarse, es el compromiso con su comunidad su coordenada de movimiento.

El fundamento del museo actual “somos nosotros, las personas que trabajamos en él, que lo visitamos o que, incluso, lo rodeamos y esquivamos”[1]. Entonces la colaboración y/o asociación con individuos, colectivos, otros museos y entidades es clave para plantear el museo como un agente de cambio social comprometido con las preocupaciones y esfuerzos sociales. A esto Elizabeth Duclos-Orsello, en su texto “Shared Authority: The Key to Museum Education as Social Change”, lo llama autoridad compartida[2], en éste  refiere a la contribución conjunta, al proceso de co-creación de conocimiento que se desarrolla a partir de distintas miradas, diversas voces encaminadas hacia propósitos comunes.

Posiblemente, los museos de memoria[3], que no los hay tantos, son los que apuntan de manera más directa a esta autoridad compartida. Por ejemplo: el Museo de Memoria y Tolerancia en la Ciudad de México, además de su programa “Acción Social” para estudiantes y maestros,  ha hecho aportaciones temporales a las situaciones de crisis que ha vivido el estado mexicano en su historia reciente: Feminicidios en México ¡Ya Basta!, ¡No nos callarán! Las batallas por la libertad de expresión, Lecciones del 68 ¿Por qué no se olvida el 2 de octubre? y la toma del Museo por Francisco Toledo sobre la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa. También al respecto, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile presentó Acción visual AYOTZINAPA, publicación convocada por el fotógrafo argentino Marcelo Brodsky, que incluye documentos, fotografías y textos referentes al tema.

En este sentido, el rol social que han reflejado los museos de arte es menor. En 2014, en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) se creó una instalación con base en el poema “Ayotzinapa” de David Huerta[4]. En 2015, la obra “Nivel de confianza” de Rafael Lozano-Hemmer se expuso en la Ciudad de México en la Galería de Arte Electrónico Manuel Felguérez (CENART), en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) como parte de su exposición individual, y en el Foto Museo Cuatro Caminos con la muestra “el Estado de las cosas”, entre otros espacios en Querétaro, Chiapas y Aguascalientes.

El impacto a largo plazo que los museos en México han ejercido sobre asuntos sociopolíticos y de significancia cultural ha residido principalmente en la producción de uno que otro artista o programa temporal, más no en la visión innovadora del mismo museo como un espacio público de empoderamiento que promueva procesos dialógicos que cuestionen y modifiquen el tono de la conversación hacia uno más crítico, consciente y exigente.

En Estados Unidos, el debate sobre la responsabilidad social del museo se intensificó en 2013, con el movimiento Black Lives Matter; y aún más en 2016, a partir del 8 de noviembre, cuando Donald Trump fue nombrado presidente electo de esa nación. Al día siguiente de las elecciones, distintos museos (como el Brooklyn Museum y el Santa Cruz Museum of Art & History) abrieron sus puertas de forma gratuita invitando a la comunidad a usar el espacio para el diálogo y el consuelo. Directores de museos enviaron cartas y comunicados a su público marcando una posición –que es política– de apertura y respeto a la diversidad de sus visitantes[5]; y la conversación entre los profesionales de los museos y su rol en un país dividido se desplegó hacia la acción y al trabajo por la justicia social y la inclusión. Estos gestos, que podrían parecer pequeños, inauguran el museo a partir de las subjetividades de sus usuarios, que se incluyen y que participan, sino en compartir similitudes, en procesos reflexivos que contribuyen no solamente a la idea romántica y personal de la experiencia museística, sino a la crítica cultural y social.

Algunos textos y declaraciones sobre el papel de los museos después del resultado de las elecciones presidenciales en USA

A mediados de noviembre de 2016 se llevó a cabo la conferencia internacional MuseumNext y  por supuesto que el tema de las elecciones (y la entrante administración) marcó las participaciones de los exponentes. Uno de ellos, Mark Murawski, director de educación del Portland Art Museum, en su conferencia “The Urgency of Empathy & Social Impact in Museums[6] mencionó cinco acciones que los educadores y profesionales de museos, en colaboración con sus comunidades, pueden llevar a cabo en pro de la empatía y la acción social en sus instituciones:

1. Ser más local: ¿Cómo definimos nuestro lugar, nuestra ciudad, nuestro vecindario?, ¿cómo aprendemos de ese lugar?, ¿qué nos conecta y qué nos une a nuestra comunidad?

2. Reconocer y apoyar el movimiento Black Lives Matter: Dentro de nuestro contexto y geografía ¿qué movimiento u organización se ha forjado en la justicia social? Salgamos de nuestra burbuja y unámonos a las búsquedas reales de nuestro entorno.

3. Cambiar el guión, con ello Murawski se refiere a la descentralización de las estructuras tradicionales hacia quiénes somos y dónde estamos ahora, escribiendo narrativas que revelen el poder de nuestras comunidades.

4. Tener una visión personal para el cambio: ¿Qué es lo que más nos importa? ¿Qué cambio es el que queremos ver? Conectar con esos valores y pasiones en nuestra labor diaria no solamente es coherente, sino que extiende nuestros actos a un ámbito social y político.

5. Construir comunidades de acción y cambio positivas tanto al interior de nuestro museo u organización como con nuestros visitantes. En esta acción es útil recuperar el programa “Museums Change Lives”, de la Museums Association de Reino Unido, dedicado a promover e incrementar el impacto y la relevancia social de los museos. Sus acciones no son superficiales, sino que implican un compromiso claro y evidente: a través de la investigación, del análisis y de la revisión de las prácticas del propio museo se han de identificar recursos, socios, patrocinios y estrategias para que aun bajo presupuestos cortos, se establezcan programas a largo plazo que integren visitantes, comunidades y otras instituciones.

La práctica curatorial y museística no descansa en el pasado, sino que se sostiene en la relevancia social que se atribuye en el aquí y ahora: Tino Sehgal en su texto para Artforum “The Museum Revisited” menciona que una de las razones por las que el museo es el eje central en las sociedades occidentales es porque representa un espacio de autogobierno en el que se ha de constituir la base sobre la que nuestra sociedad se promulga y ejerce[7]. El valor del museo no reside en su edificio o colección, sino en el marco contextual en el que colabora y se desenvuelve, en las mediaciones y controversias a las que se abre, en las construcciones y deconstrucciones que hace de su propia narrativa y en confrontación con su entorno.

Desde nuestro trabajo en el museo, en coherencia con nuestra pasión y búsquedas propias pero sociales ¿qué otras acciones pueden promover interacciones más respetuosas? ¿Cómo el museo fortalece y empodera a su comunidad y ciudadanía? ¿Compartimos la autoridad para impactar a nuestra sociedad? ¿El museo es realmente un espacio abierto a la controversia? ¿Realmente estamos cambiando?

 

Referencias

Duclos-Orsello, Elizabeth. “Shared Authority: The Key to Museum Education as Social Change”, Journal of Museum Education, Vol. 38, Iss. 2, 2013, p. 121-128.

Murawski, Mike. “This is the time when museums go to work: MuseumNext keynote address”, Art Museum Teaching, ‘https://artmuseumteaching.com/2016/11/28/this-is-the-time-when-museums-go-to-work-museumnext-keynote-address/. Consultado  el 4 de diciembre de 2016.

“Museums Change Lives”, Museums Association, http://www.museumsassociation.org/museums-change-lives. Consultado el 12 de enero de 2017.

Sehgal, Tino. “The Museum Revisited”, en: Artforum, verano 2010, p. 281.

 

[1] Recientemente para el blog del III Congreso Internacional Los museos en la Educación, del Museo Thyssen-Bornemisza escribí un texto sobre el concepto del museo distribuido, aquel que se desplaza entre los vínculos y procesos que se desencadenan entre las personas: “En la construcción del museo distribuido”, http://www.congreso.educathyssen.org/single-post/2016/10/26/EL-PAPEL-DE-LA-EDUCACI%C3%93N-EN-LAS-INSTITUCIONES-CULTURALES-LA-INCOMODIDAD-NECESARIA.
[2] Duclos-Orsello, Elizabeth. “Shared Authority: The Key to Museum Education as Social Change”, Journal of Museum Education, Vol. 38, Iss. 2, 2013, p. 121-128.
[3] Pensemos que la memoria no es sino una narrativa que si bien vinculamos al pasado, se articula en distintos tiempos, uno de ellos en el que nos encontramos, nos preguntamos y enunciamos.
[4] Más sobre esta acción: Rosales Moreno, Nidia. “Ayotzinapa, de David Huerta”, Tierra Adentro, http://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/ayotzinapa-de-david-huerta/. Consultado el 10 de enero de 2017.
[5] Un par de ejemplos: El director del Philbrook Museum, Scott Stulen (https://twitter.com/Philbrook/status/797856973215662080); y Jay Xu, director del Asian Art Museum en San Francisco (http://www.asianart.org/regular/building-cultural-empathy)
[6] Láminas de la conferencia: http://www.slideshare.net/MichaelMurawski/urgency-of-empathy-social-impact-in-museums y video: https://vimeo.com/192969209.
[7] Sehgal, Tino. “The Museum Revisited”, en: Artforum, verano 2010, p. 281.

Nayeli Zepeda

Nayeli Zepeda

Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica. @nayelizepeda

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