Ideales y realidades. Reflexiones alrededor del Programa Educativo de la XIII Bienal de Cuenca [Parte 2]

CONTINÚA DE LA PRIMERA PARTE

 

He reflexionado sobre la valoración crítica y honesta de lo hecho, durante y después de cada actividad. La escucha es un valor que nos ayuda a crecer y ver otros ángulos de la realidad. Es absurdo pensar que en temas sociales, educativos y culturales las cosas se deben ejecutar de una sola forma, “El río puede tener varias vertientes vivas pero se estanca en un solo lugar”.

El museo es una escuela:
el artista aprende a comunicarse;
el público aprende a hacer conexiones.
Luis Camnitzer

Es urgente aprender muchas cosas, ser curiosos, mirar el entorno. Caminar y reconocer la ciudad como lo hicimos en compañía de la brillante mirada de Gloria Jové. Hay que aprender siempre a reconocer el error y la ignorancia. Es importante parar de vez en cuando y medir el ambiente, desarrollar la intuición y la empatía en el trabajo. Es necesario aprender a preguntar y no suponer. Hay que aprender a hacer, no solo intentar. Aprender a convidar y no a convencer. Aprender sobre la diferencia entre hacer lo que debes y hacer todo lo necesario a favor de una responsabilidad social, pues esto último demanda mucho más de ti pero las satisfacciones perduran, se multiplican e impactan. Aprender de la experiencia de ediciones y publicaciones pasadas; filtrar, valorar, desechar y editar.

Personalmente, el ver desde dentro la versatilidad de un programa serio y pensado para perdurar en el tiempo, ha sido sin duda de una riqueza que puesta sobre la balanza, supera por mucho aquellos aspectos que no son tan alentadores, pero no los invisibiliza y he aquí lo que creo, hay que desaprender.

Dado el perfil de esta labor pero al igual que en cualquier otra instancia donde se requiere del trabajo en equipo, es indispensable dejar aspectos personales fuera de discusión. El reconocer la valía de cada miembro incluye no sobreestimarlo o subestimarlo. Tuve la desagradable experiencia de ser evaluada no por mi labor y desempeño sino por favoritismo e insinuaciones que ponían en duda aspectos como la lealtad y ésta, es una situación que se debe evidenciar y denunciar. Hemos interpretado una vez más aquella frase de Jean Monnet “las personas pasan, las instituciones permanecen” ignorando que las personas son la razón de ser de las instituciones. Artistas, gestores, intérpretes, colaboradores, educadores, públicos, guardias, líderes comunitarios… todos tenemos historia y todos podemos hablar de arte, de educación, de sociedad, desde nuestra realidad y el valor de dicho conocimiento y de los valores que cada individuo posee en su acervo, no han de ser puestos en duda.

A pesar de que la propuesta del programa educativo involucra aspectos muy humanos y de enriquecimiento social como el aprender del otro, es importante agudizar los sentidos y discernir. La educación es para todos pero el involucramiento en el proceso para generar educación no lo es. Es fundamental contar con gente en el equipo que esté al mismo nivel de compromiso sin que primen intereses personales, que comprenda y conozca la realidad del contexto y que entienda la necesidad de cambio y avance, gente crítica y ágil para proponer; caso contrario, enfrentaremos altercados que pueden provocar un desgaste innecesario y desmotivación en aquellos colaboradores noveles.

En el caso del programa educativo, bastó que una persona del equipo no comprendiera la trascendencia de ésta iniciativa para que más personas ajenas a dicho propósito usurpen e intenten borrar algo imborrable. Fue así que tras nuestra salida, un programa pedagógico quedó suspendido para dar paso en esta décimo tercera edición de la Bienal Internacional de Cuenca a actividades con públicos cuya función principal fue maquillar descuidos. Gente que estuvo hombro a hombro viéndonos luchar cada día permitió el maltrato del valioso equipo de mediadores y de educadores internacionales. El Programa Educativo fue renombrado por la actual administración de la Fundación como Tiempos de Mediación, guardando entre sus lemas el siguiente: “la mediación es enseñar al otro”. Ahí comprendimos que trabajamos con gente que no lo entendió.

 

El público, nuestra valoración

El Programa Educativo fue pensado en los públicos ya que son relevantes como participantes activos de la propuesta general en sí, y no únicamente de las propuestas mediáticas del personal en sala. Una de las estrategias claves del programa fue socializar todo con los públicos de forma transparente y constante. Colaboradores, vecinos, comunicadores, personal de espacios culturales y educativos e incluso el equipo de mediación fueron en un inicio público potencial, es decir, convocamos a gente que desconocía o conocía muy poco de la Bienal Internacional de Cuenca a través del diálogo para enriquecernos mutuamente, para conocer y aprender del otro.

Este proceso guardaba dentro de sí, aquella honestidad que queríamos transmitir hacia los públicos de la bienal y nos permitió reconocer de forma veraz el ausentismo de este evento artístico en el imaginario colectivo local. Por medio de cursos, talleres, reuniones, convocatorias y varios canales de difusión (principalmente la conversación coloquial) llegamos a personas que no sólo desconocían la existencia de un evento de esta índole en la ciudad sino que además, jamás habían ingresado a un museo o centro cultural.

Tuvimos la satisfacción de ver resultados inmediatos durante el proceso del programa pese al exigente ritmo de trabajo. Profesores que por primera vez eran invitados a compartir su conocimiento en lugar de recibir una capacitación, estudiantes universitarios que veían en la mediación la posibilidad de enfrentar sus temores, desarrollar su inteligencia interpersonal o reconocer sus aptitudes para trabajar con niños, actores culturales independientes que empezaron a mirar a la institución cultural con otros ojos dadas las posibilidades de asociar, debatir y colaborar a través de la educación.

 

Hacia modelos justos

A considerar, cada aspecto del programa educativo estuvo pensado no para fortalecer sino para marcar un punto de partida en la educación en los espacios culturales. Por tanto, es complejo hablar de resultados positivos o negativos o de contrastes frente a otras propuestas puesto que se trata de un modelo único y sin precedentes en Cuenca.

Sin embargo, fue una práctica que rompió con el modelo de educación no formal instaurado a nivel nacional el cual consistía en generar actividades de mediación artística y cultural o talleres prácticos fuera de la escuela, principalmente dirigido a niñas y niños.

El tiempo no es más fuerte, fue un programa que apostó por la colaboración y participación ciudadana. El programa buscó la colaboración y participación de todos y demandaba  que todos tuvieran  el mismo nivel de compromiso, cosa que no siempre pasó: La burocracia, el entorpecimiento de los procesos, la incomodidad ante la metodología de trabajo, la actitud pasiva y la falta de voluntad, las excusas y retrasos por parte de la organización estaban a la orden del día.

Creo que es clave repensar e instaurar la educación en museos priorizando el trabajo con la gente que trabaja en las instituciones culturales. Hemos comprobado en la práctica el alto nivel de desconocimiento por parte del personal administrativo y la resistencia que el mismo, genera para respaldar cualquier iniciativa que active las dinámicas de los espacios. El museo no puede ser más un lugar que condena el arte al olvido, producto de la inoperancia de su recurso humano, que en otras circunstancias representaría un aporte invaluable. Entender que un proceso educativo depende principalmente de sus actores por encima de los  recursos económicos, es fundamental para no estancarse en los ya conocidos “problemas por falta de presupuesto”.

Otro aspecto que considero importante destacar tras toda esta experiencia es la claridad en los roles del personal y de sus departamentos. Se ha de reconocer cuáles son las propias destrezas y aptitudes, conocimientos y experiencias pero por sobre todo se ha de tener presente cuál es el rol dentro de la institución y qué funciones se deben cumplir. Pregunto: ¿Si tengo la responsabilidad de administrar fondos públicos para generar actividad cultural, sería coherente que esto se destine a generar mi producción artística, publicar escritos de mi autoría, realizar una exposición artística bajo mi curaduría…? Esta reflexión es la que la artista italo-ecuatoriana María José Argenzio planteaba en una entrevista, refiriéndose al Director Ejecutivo de la Fundación Bienal de Cuenca, el escritor y crítico de arte Cristóbal Zapata.

El reto para mí, seguirá siendo el conocer-aprender. He visto en esta dinámica la respuesta a muchas inquietudes de toda índole. Lo simple a veces es lo más complejo de interiorizar y ahí está el crecimiento y el avance que se refleja en nuestra labor. El reto está dado y la complejidad está en la continuidad y la expansión a partir del compartir; el alcance puede ser finito o infinito dependiendo en gran medida, de la autonomía de sus actores.

Siendo objetiva, inculcar esa autonomía y la apropiación de la ciudadanía en estos temas es el mayor reto, complementado con otros aspectos como el conocimiento de los procesos jurídicos y administrativos, la claridad del mensaje, la resolución de conflictos e interrogantes de forma oportuna, el fomentar un espacio digno de trabajo para todas/os, el disfrute del camino y el respeto y valor mutuo. Quizás estos aspectos no se perciban como metas a cumplir, sin embargo en la praxis lo son y tienen su relevancia al responder a ámbitos esenciales de convivencia y de construcción ciudadana.

La comunicación y el periodismo cultural son puntos que puedo mencionar, sin embargo, son lo que en su momento fue la mediación artística: algo de lo que pocos opinan pero de lo que muchos más desconocen. Los departamentos de comunicación de las instituciones culturales dejan mucho al azar y al “boca a boca”, a la improvisación y a los pequeños instantes de lucidez. Esto ha provocado un gran daño, del cual no estamos del todo consciente hasta cuando se realiza la pregunta: ¿Conoce usted qué es la bienal de Cuenca? ¿Ha entrado alguna vez a un museo? ¿Cree usted que arte/cultura es una prioridad en la vida de las personas?

Pese a los momentos amargos, el tiempo no fue más fuerte. Los días pasados no son jueces implacables que nos hayan silenciado o que impidan que sigamos creciendo y actuando, y como reza una valiosa dedicatoria recibida: “No es lo ideal, pero ya vendrán ideales”. Tengo mucha gratitud por la fortuna de haber sido parte de algo tan grande.

Revisión y entrega del Material Pedagógico a los docentes del Consejo de Profesores

Priscila Peralta

Priscila Peralta

Licenciada en Artes Visuales, gestora independiente. Trabaja en proyectos artísticos y educativos.

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