MUSEOMIX, la participación en el museo. Un proceso en construcción

MUSEOMIX surgió como un “laboratorio de museo vivo que evolucionaría con sus usuarios. Un museo en red con sus comunidades”[1], cuyo objetivo permitiría a los participantes generar, en tres días, propuestas y prototipos innovadores que responderían a sus necesidades e intereses como visitantes del museo. En el año 2015, el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México fue sede de esta propuesta, y en ella se integraron equipos de museomixers que realizaron prácticas colaborativas horizontales y transversales para desarrollar prototipos interactivos relacionados a los murales del Museo.

A partir de esta primera experiencia en México es necesario hacer un alto para reflexionar y evaluar el trabajo cuantitativo y cualitativo realizado durante este ejercicio, con el fin de plantearnos los ajustes pertinentes para las nuevas ediciones de este programa sin dejar de reconocer –con miras a futuro– el trabajo realizado. He aquí algunos comentarios al respecto:

  • La elección del museo sede planteaba un reto mayor por la complejidad de su temática física e icónicamente, por exponer o representar a los artistas más reconocidos del Muralismo Mexicano, por lo tanto, de antemano estaban definidas ciertas líneas temáticas de la historia nacional y de la historia del arte, que marcaron de alguna manera los contenidos que habrían de trabajarse, quedándose en un nivel descriptivo, informativo y, a mi parecer, poco claro para el visitante.
  • En cuanto a las bases conceptuales del trabajo, MUSEOMIX, no estableció una tendencia museológica precisa como podría ser, por ejemplo la Museología Crítica. Si bien los planteamientos estaban basados en la innovación y la tecnología aplicada al museo, cada uno de los agentes participantes (museomixers, facilitadores, expertos, organizadores) en la práctica, aportaron desde su perspectiva, formación, ideología y experiencia, en donde la reflexión y el diálogo son fueron necesarios para establecer una comunicación efectiva entre los integrantes de los equipos. En este sentido el rol del museo permeó el desarrollo y puesta en marcha de los prototipos en su interior, marcando ciertas líneas de acción que direccionaron el camino a seguir de cada grupo en función de ser símbolo y centro cultural importante en México.
  • Uno de los retos durante el proceso fue la adaptación y adecuación del proyecto al contexto mexicano, a los usos, costumbres y estructuras de los museos del Estado, que aún con la asesoría de personas que habían tenido la experiencia en ediciones anteriores en Europa, fueron insuficientes para profundizar las acciones en el trabajo creativo, colaborativo e innovador antes, durante y después de MUSEOMIX, desde una propuesta innovadora, detonadora y participativa en un museo abierto y accesible, frente a los esquemas jerárquicos de trabajo que todavía existen en muchos de los museos mexicanos.
  • Una puesta en valor del trabajo realizado en  MUSEOMIX es que es un evento que se genera a partir del trabajo voluntario de todos los equipos, que implica un nivel de compromiso en el cambio de paradigmas y un aporte de la experiencia y el trabajo colaborativo, para ampliar el espectro de participación y organización del evento de futuras ediciones.
  • La comunicación fue un elemento fundamental en el trabajo para propiciar la fluidez de las propuestas o la inconexión durante el diseño y desarrollo de la experiencia entre la Coordinación de MUSEOMIX, las estructuras jerárquicas  del Museo y los diversos niveles del proyecto para especificar los alcances y la difusión de la propuesta[2] hacia los distintos ámbitos culturales. Por ejemplo, el proyecto de uno de los equipos no se pudo instalar en la explanada del museo por cuestiones administrativas y se colocó en el vestíbulo del Palacio, en un espacio de poca circulación, modificando los objetivos y procesos planeados originalmente. Los museos MUSEOMIX deben de  involucrarse totalmente brindando el espacio, el personal y la infraestructura para que la experiencia participativa y social se acerque a la meta inicial.
  • La puesta en marcha del trabajo fue más unidireccional. Es necesario un mayor énfasis en la sinergia y atrevimiento entre los museomixers, en sus debates, búsqueda de soluciones y propuestas de mediación. Esta diversidad y experimentación ha de considerarse desde la planeación hasta la ejecución –permitiendo el conflicto y el caos– para el desarrollo del trabajo creativo con el fin de construir nuevas rutas de comunicación, interacción y participación.
  • Hay que hacer mayor énfasis en que los museomixers jueguen un doble rol en el diseño de las propuestas y no perder la perspectiva como sucedió en algunos casos, donde los diversos públicos (nuevos, cautivos, potenciales, expertos), fueron el eje fundamental para construir un espacio participativo con el museo sede, como un constructor de sentido y de conocimiento de lo que tiene.

Es necesario, casi demandante, que las instituciones culturales, las organizaciones independientes y nosotros como profesionales de museos salgamos de nuestra zona de confort, aquella que nos da seguridad y formalidad, que nos alejemos de las ideas preestablecidas que nos limitan ante nuevas formas de pensar, ser y hacer el trabajo museal en colaboración con otros. Entendiendo este maratón-laboratorio como un ejemplo y réplica de prácticas y estructuras existentes en la realidad profesional, educativa y cotidiana del museo, en donde los vínculos entre las áreas de trabajo y los esquemas de formación profesional deben considerarse como un proceso de reflexión y crítica sobre el trabajo educativo, comunicativo e innovador en los museos, con el fin de reconocer qué hay que modificar en su interior. (Éste debería ser uno de los objetivos a medir en las siguientes ediciones del evento).

 

¿Cómo repensar estas iniciativas?

Una puntualización importante que puede beneficiar la integración de comunidades en el trabajo de diseño de experiencias, de programas de mediación e interpretación, como MUSEOMIX, es la implementación de diversas acciones:

  • Fundamentarse teóricamente en la Museología y la Pedagogía Crítica, en donde la participación, la reflexión y el diálogo son una constante, y forman parte de un proceso que necesita explicitarse y discutirse con el fin de intercambiar posturas respecto a su implementación en la práctica, entre todos los implicados.
  • En la práctica, los museomixers  pueden elegir y analizar los objetos o piezas utilizando el modelo metodológico planteado por Humberto Chávez Mayol[3] –que  puede ser adaptado al campo museístico y al formato de participación ciudadana– para generar vínculos efectivos que los museomixers puedan trasladar al equipamiento que van a diseñar. Esta propuesta de análisis considera tres momentos:
  1. “Analizar las máquinas generadoras y productoras de poder cultural que defienden su coto de verdad”[4]. Así, a partir de un fundamento epistémico basado en el Pensamiento Complejo (perspectiva fenoménica de objetos vistos como un todo múltiple) poder integrar procesos de reflexión y pensamiento crítico sobre las estructuras que intervienen en la construcción del conocimiento y sus diversas cualidades (museológica, museográfica, educativa, comunicativa, artística, histórica, científica, filosófica o creativa vinculada al espacio museístico).  De esta manera, los museomixers podrán generar un proceso de trabajo metodológico y experimental previo entre la coordinación general y el equipo de expertos, mediadores, diseñadores y programadores que integran el personal del museo con el fin de transformar de forma permanente, y no eventual, los conocimientos estandarizados y los procesos disciplinares puestos en práctica en este ejercicio.
  2. Incluir “…aproximaciones semióticas como sistema organizacional que puedan construir un modelo transdisciplinario…”[5] de trabajo que permite que cada participante aporte su visión para generar un producto integral[6]. A partir de ello, se establece el diálogo constante entre los participantes y las líneas de trabajo colaborativo para generar un espacio seguro de inicio que vincule los objetos- equipamientos- con el visitante, teniendo como finalidad que las sensaciones, la composición formal y el nombre común del objeto ayuden a los visitantes a reconocer la experiencia del conocimiento del mundo como un todo, en donde se detonan por igual las emociones y la memoria.
  3. Tomar en cuenta una propuesta constructivista, vista en la práctica como un modelo que pueda revitalizar los valores culturales de cada persona (en este caso los museomixers y visitantes), entendiendo la capacidad que cada uno tiene para construir su propio conocimiento en un espacio compartido, haciendo propuestas y diseñando estrategias que propicien procesos cognitivos y metacognitivos constantes y significativos durante el proceso.

El laboratorio MUSEOMIX, que se plantea en un momento concreto de tres días intensos de trabajo, podría dar un paso más al permear el compromiso de otros museos para incorporar este programa en sus propios espacios y propiciar el desarrollo de procesos sociales y vivenciales a través de este formato. Las cualidades participativas, de diálogo y reflexión de esta propuesta deben de ser una constante en los procesos educativos y comunicativos, para evidenciar el compromiso en el análisis y en la  crítica de los espacios, reconociendo los discursos latentes y las políticas institucionales. Es fundamental implementar las evaluaciones diagnóstica, correctiva y sumativa para suplir el miedo o la susceptibilidad a reflexionar sobre los aciertos o errores, viéndolos como experiencias y puntos de oportunidad para el futuro.

No puedo concluir sin antes anotar que la innovación e interacción en el espacio museal, no solo incluye equipamientos tecnológicos; sino criterios y estrategias –que bien pueden incluir módulos mecánicos, cuadernillos de actividades, espacios lúdicos, recursos emocionales, así como propuestas digitales– que detonen experiencias significativas.

Conversar y repensar este tipo de propuestas, poniendo en la mesa los aciertos y las posibilidades de cambio, pueden aportar rutas que refuercen el proyecto y su valor para las siguientes ediciones de MUSEOMIX y de la propia oferta museística.

 

Referencias

Acaso, María. Pedagogías Invisibles. El Espacio del Aula como discurso, España: Editorial Catarata, España, 2013.

Alderoqui, Silvia y Constanza Pedersoli. La educación en los museos, de los objetos a los visitantes. Edit. Paidós, Serie. Voces de la Educación. Buenos Aires, Argentina, 2011.

Chávez Mayol, Humberto.  “Complejidad, arte y signo: una metodología interdisciplinaria” en  Interdisciplina, Escuela y Arte. Dirigido por: Jiménez, Lucina y Magdalena Mas. Antología Tomo I, Coedición: CONACULTA-Dirección General de publicaciones CENART, México, 2005.

Flórez Crespo, Ma. del Mar. La museología crítica y los estudios de público en los museos de arte contemporáneo: caso del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León. MUSAC. De Arte, 5, España, 2006.

 

[1] Convocatoria MUSEOMIX Mx, people make museums. SieteMedia y MUSEOMIX. PDF. México 2015. pág. 3.

[2] Conviene subrayar que era necesario contar con más expertos en el área de programación y diseño para  cubrir las necesidades y problemas que presentaban los equipos; y en otro sentido, si bien el tiempo era detonante no debió ser un factor para dar respuestas rápidas y automáticas que solamente valoraron los resultados y no el proceso.

[3] En los procesos interdisciplinarios que desarrolló en el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP) en el año 1999.

[4] Chávez Mayol, Humberto. “Complejidad, arte y signo: una metodología interdisciplinaria” en Interdisciplina, Escuela y Arte. Dirigido por: Jiménez, Lucina y Magdalena Mas. Antología Tomo I, Coedición: CONACULTA-Dirección General de publicaciones CENART, México, 2005, pág 153-154.

[5] Ídem

[6] Ídem.
A partir del planteamiento fenoménico de Peirce Charles Sanders, en un sistema triádico, en donde el Reseptamen (signo) que representa al objeto al que se refiere el signo, en relación con el interpretante, que es quien actualiza el signo.

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Educadora en museos con experiencia de más de veinte años en el desarrollo de proyectos expositivos, programas educativos y publicaciones. @patytorresau

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