¿Qué es disrupción en el museo?

By mayo 8, 2017MEDIACIONES

Innovación y disrupción son dos conceptos que, en los últimos años, han sido muy usados en el ámbito educativo y museístico para describir, a rasgos generales, cambios de la convencionalidad de las prácticas hacia su propia expansión. Como explica Carla Padró en “Borrar, arrugar, inscribir y deshacer pergaminos arrugados”, el proceso disruptivo es también relacional, empieza “por identificar las interpretaciones autoritarias sobre lo que se estudia para, desde aquí, tener en cuenta posiciones propias en el discurso y elaborar otras interpretaciones.”[*]

El texto de Rebecca Herz –originalmente publicado en inglés– indaga precisamente en el concepto de disrupción y la presencia de disruptores en el museo. Rebecca lleva más de 15 años trabajando en los departamentos de educación de museos de arte y, actualmente, se desempeña como directora de Peoria PlayHouse Children’s Museum. En su blog Museum Questions, resuelve las preguntas en relación a la labor museística y presenta entrevistas a gestores culturales, educadores y curadores.

En el afán de dejar la retórica con la que pueden emplearse las palabras “innovador” (que cambia a partir de algo nuevo) y “disruptivo” (en un proceso aquello que interrumpe, se impone y reemplaza lo anterior), considero ésta una reflexión muy adecuada. Al texto que he traducido, también agregué corchetes y notas al final para destacar algunos elementos de contextualización.

*Agradezco a Rebecca el permiso que amablemente nos concedió para traducir y publicar su texto en NodoCultura.

 

¿Qué es disrupción en el museo?[1]
Rebecca Herz / Octubre 21, 2016
Este texto es resultado de una conversación con Ethan Angelica, de Museum Hack, quien es guía y responsable de colaboraciones VIP.

Ethan Angelica, Tour Guide at Museum Hack [HD] de Museum Hack en Vimeo.

Mis conversaciones con Ethan de Museum Hack llevaron a una serie de preguntas sobre cómo es que se les considera disruptores del museo: ¿Qué es realmente disrupción en el museo? ¿De dónde viene? ¿Cuándo es significativa? ¿Las organizaciones externas son actualmente la mejor manera para disrumpir y transformar la práctica museística? Al final, nuestras conversaciones nos generaron más preguntas que respuestas… Espero escuchar las ideas de los lectores, y espero que ésta sea una conversación que Ethan y Museum Hack, entre otros, quieran continuar.

Hace unos meses, inicié una conversación con el staff de Museum Hack[2]. Para aquéllos que no están familiarizados con Museum Hack, ellos (en sus palabras) “conducen recorridos renegados a museos”. Y se han convertido tanto en una fuente de expectativa como de enojo en el mundo del museo.

Las conversaciones con Ethan Angelica de Museum Hack dirigieron a la palabra “disrupción”. ¿Qué es un disruptor? ¿Existe un campo de estos disruptores sucediendo en nuestra industria actualmente? Si es así ¿es efectivo? ¿bueno? ¿malo? Esta plática llevó a muchas otras conversaciones y a entrevistas con disruptores potenciales (algunas llevadas a cabo por Ethan), también nos adentramos con mayor profundidad en lo que queremos decir por disrupción.

¿Qué es disrupción?

Clayton M. Christensen, autor de “Disrupting Class: How Disruptive Innovation Will Change the Way the worl Learns” [“Clase Disruptiva: Cómo la innovación disruptiva cambiará la manera en la que el mundo aprende”] dice que “la innovación disruptiva… transforma un producto que históricamente era tan costoso o complicado que solamente algunas personas con mucho dinero y muchas habilidades podían acceder a él. La innovación disruptiva lo hace mucho más asequible y accesible que una población más grande tiene acceso a éste.”

Podría decirse que los museos han estado experimentando con prácticas disruptivas por años, a través de acercamientos a sus colecciones que rechazan las narrativas de la historia del arte o históricas tradicionales. Una forma prevalente de disrupción es la inclusión de artistas en residencia. El actual artista en residencia del Metropolitan Museum of Art, Peter Hristoff[3] lo expone de esta manera: “un ‘disruptor’ permite interpretaciones sobre las obras de arte que son intuitivas, personales, imaginativas – que pueden ignorar, negar, contradecir o llevar más lejos lecturas históricas convencionales, permitiendo una reacción más personal hacia el arte.”

Peter Hristoff. Foto de Jonathas Nazareth – Imagen que aparece originalmente en “What is museum disruption?”

Pero existe otro grupo de escritos que argumenta que la “innovación disruptiva” es solamente una manera de justificar la explotación de la fuerza de trabajo, un movimiento que nos lleva del localismo razonablemente bien pagado a las grandes compañías tecnológicas que tan solo pagan el salario mínimo.

Uber es un excelente ejemplo de esto: Es innegablemente disruptivo, pero ¿está creando nuevas oportunidades de trabajo flexible y de responsabilidad distribuida? O ¿está desplazando trabajos seguros y estables, y reemplazándolos con trabajos de medio tiempo y poco remunerados? (Ver este artículo y este otro para más sobre esta perspectiva).

En la entrada “Innovation Management” [Gestión de Innovación], Anthony Ferrier señala que no contamos con una definición común de innovación disruptiva, y no distingue entre innovación disruptiva e innovación. Si sólo nos abocamos a la palabra “innovación”, Elizabeth Merritt del Center for the Future of Museums [Centro para el Futuro de los Museos] propone tanto una definición de verdadera innovación como algunas propuestas para el trabajo de este tipo en el museo.

Merritt dice que la verdadera innovación debe ser relevante. Contrasta esto con lo tonto pero nuevo – por ejemplo, el sombrero de papel higiénico[4]. En mucho más – la llegada a la luna fue algo radicalmente nuevo, pero no nos llevó ni nos ha llevado a un cambio real. Debe ser realmente nuevo y diferente – Merritt sostiene que la bombilla de Edison no fue un producto innovador, por qué la primera fue inventada en 1840. Y, finalmente, debe ser significativo e importante, y no tan solo un retoque. El iPhone 3, dice Merritt, fue innovador; el iPhone 4 fue solo un ajuste.

La inquietud que tengo de esta definición es que insiste en que la innovación sucede en un solo momento y no a lo largo del tiempo. Puede ser que la innovación se sienta de esta manera, pero comúnmente no sucede así. La ciencia y la invención son más colaborativas de lo que damos crédito. Los acontecimientos que han cambiado al mundo como el foco, generalmente, no son producto de una sola mente o momento. Sino que son puntos de inflexión en un continuum. Son el momento en el que el mundo reconoce y toma las riendas de un cambio que ha estado en obra por un tiempo.

Esto es aún más evidente al revisar el apunte de seis innovaciones en museos que hace Merritt. Uno de ellos es MOCA TV[5], el cual menciona como la primera estación de televisión de un museo. Confío en Merritt que esto es cierto. Pero PS1 había tenido una estación de radio en la década de 1990, y los museos han estado filmando y subiendo videos a YouTube desde hace tiempo ya. Probablemente, el MOCA ha seguido un continuum de innovación y lo ha posicionado para que sea popular y, ampliamente, conocido. De forma similar, Merritt reconoce al Museum of Old and New Art[6] como innovador por que “eliminó la señalización en el edificio, y en vez de cédulas expositivas ofrece un recurso de interpretación a través de una app llamada ‘the O'”. Pero el Noguchi Museum, desde hace tiempo, ha ofrecido un espacio sin cédulas físicas, y un gran número de museos ofrecen interpretación por medio de apps.

Noguchi Museum – Imagen que aparece originalmente en “What is museum disruption?”

Disruptores de museos

Entonces ¿qué es disrupción? Quizá disrupción no es un momento de invención, sino el momento en el que un continuum de invención es advertido.

Hay un grupo de personas que se consideran a sí mismos como disruptores. Junto con Museum Hack, Bated Breath Theater Company[7], Chuck Lennox, instructor interpretativo desde hace tiempo de la National Association for Interpretation (NAI), y el artista Peter Hristoff, se refieren a sí mismos como disruptores[8], los cuales se acercan a los museos y a los públicos desde un punto de vista externo.

Chuck Lennox dijo:

Hecha correctamente, la perspectiva externa puede retar al personal y docentes a ver las cosas de forma diferente –entusiasmar a la gente– ayudar a identificar a los changemakers [artífices del cambio] internos y a las personas dedicadas a la interpretación y la experiencia del visitante…. La persona externa NO cambia la cultura – eso solamente puede suceder con la aceptación de la dirección [coordinación, gerencia] y un promotor interno comprometido. Pero los externos pueden ser los catalizadores para hacer que las cosas funcionen.

Del blog de Museum Hack blog, un recorrido en la galería Rodin del Metropolitan Museum of Art. – Imagen que aparece originalmente en “What is museum disruption?”

Pero, como los inventores que trabajaron en la bombilla antes de Edison, también hay profesionales de museos que trabajan más calladamente hacia el cambio. Michael Christiano, director interino del área de programas del Smart Museum en Chicago, cree que el cambio es más efectivo cuando no proviene de una disrupción externa, sino desde un compromiso interno con la experimentación:

Todos los museos son diferentes. Suponer que necesitas a alguien de fuera que venga y experimente en tu espacio para informarte sobre cómo desarrollar mejor tus programas no es siempre acertado para la amplitud de instituciones… Nosotros, como una institución, adoptamos la experimentación en la práctica institucional – estamos constantemente experimentando con el programa en general en el museo. Está en nuestro ADN. Seguido colaboramos con artistas, educadores, académicos y otros creativos, para cultivar el cambio que creemos es esencial en nuestras prácticas compartidas, y que, por lo tanto, puede ser incorporado en la labor fundamental del Museo.

Podría imaginar en una institución ligada a una forma más conservadora de trabajo que sería más fácil activar el cambio si alguien más viene a hacerlo. Algunas veces puede sentirse como “solamente alguien que viene de 50 millas lejos de ti puede ser un experto”. Algunas veces la intervención de una persona externa puede ser útil. Pero entonces ¿cómo incorporas la forma de cambio que estás introduciendo? Ésa es la dificultad que tengo con intervenciones aisladas hechas por una persona externa: ¿cuál es la densidad de ese tipo de trabajo que tiene que suceder antes de que se dé el cambio?

Muchos educadores y curadores están pensando seriamente cómo nuestra práctica como museos se necesita modificar para permanecer comprometida con los públicos a los que servimos. Hay un poco de cambio al respecto; estamos tratando de estar atentos a cómo responder a las condiciones cambiantes de nuestro contexto. Esto quiere decir que necesitas estar dispuesto a ajustar cómo haces tu trabajo realmente.

Intérprete en residencia, Erika Dudley, en el Smart Museum, dirigiendo una capacitación basada en el artículo “Don’t be intimidated by museums. They belong to everyone” [No te sientas intimidado por los museos. Les pertenecen a todos] del periódico The Guardian. – Imagen que aparece originalmente en “What is museum disruption?”

Éstos son dos modelos de cambio. En un modelo, es más probable que el cambio venga de fuera. Esto es particularmente cierto en instituciones conservadoras que por cualquier razón (éxito pasado, tradición, mentalidad tradicional, desconfianza en el personal innovador) están ligados al status quo. En el otro, el cambio no es un momento, sino una manera de acercarse al mundo: Siempre hay nuevos retos, y siempre vale la pena experimentar cómo resolverlos de  nuevas maneras.

Dejo esta prospección con dos ideas:
1. Los disruptores externos no están necesariamente inventando nuevos acercamientos, pero los están haciendo visibles –a los públicos y al personal del museo– de una forma que es importante.
2. Muchas instituciones se resisten al cambio, y esto es problemático, y hay que examinarlo. ¿Cómo es que los museos –instituciones generalmente comprometidas con preservar y exhibir lo pasado– pueden adoptar, e incluso dar forma, a lo nuevo?

¿Cuál es tu opinión? ¿Quiénes son disruptores en nuestro ámbito? y ¿cuál es el impacto de su trabajo?

 

 

 

[*] Padró, Carla. “Borrar, arrugar, inscribir y deshacer pergaminos arrugados”, en: Espacios estimulantes: Museos y educación artística, España: Universidad de València, 2007, p. 180.
[1]
Originalmente publicado en inglés: “What is Museum Disruption?” por Rebecca Herz, en Museum Questions, https://museumquestions.com/2016/10/24/what-is-museum-disruption/, octubre 24, 2016. Traducido y publicado con permiso de la autora. Los corchetes y las notas al final del texto son mías.
[2] Para conocer más de Museum Hack, su trabajo con museos y compañías y cómo llevan a cabo sus recorridos con distintos públicos: https://museumhack.com/
[3] Peter Hristoff reflexiona sobre su residencia de 15 meses en el MET: http://www.metmuseum.org/blogs/now-at-the-met/2016/peter-hristoff-met-as-a-mirror
[4] Conocido en inglés también como hay fever hat (sombrero para la fiebre), es un invento japonés que consiste en un dispositivo tipo sombrero o gorra que sostiene un rollo de papel higiénico para fácil alcance.
[5] MOCA TV se lanzó en 2011 y cuenta con más de 180 000 suscriptores (un número significativo en comparación con otros canales culturales y de museos): https://www.youtube.com/user/MOCATV.
[6]  El Museum of Old and New Art (MONA) ubicado en Tasmania, Australia también se dirige de forma accesible y personal a sus visitantes: https://mona.net.au/.
[7]  Bated Breath Theatre Company colabora con museos para producer obras interactivas alrededor de las exposiciones: http://www.batedbreaththeatre.org/.
[8] En esta lista podríamos también incluir la Escuela de Educación Disruptiva, propuesta por Fundación Telefónica.

Nayeli Zepeda

Nayeli Zepeda

Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica. @nayelizepeda

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