1er Simposio de Museos y Gestión Cultural (UACM): compartir, dialogar y reflexionar juntos

Simposio Gestión cultural y museos

El pasado 17 de noviembre de 2017 se llevó a cabo el Primer Simposio Museos y Gestión Cultural en las instalaciones de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Entendiendo que el Simposio es una reunión de especialistas en una materia para que hablen y discutan con los participantes sobre aspectos propios de su profesión, en este caso vinculado con el ámbito de los museos y la gestión cultural.

El Grupo de Investigación Museos y Gestión Cultural de la UACM ,integrado por Israel Garfias Bernal, Miriam Bravo Sotres, Jéssica Fanny Olvera Martínez, Eduardo Baldemar Soriano, Rosa Marlen López Peña, Patzy Pichardo Amatitla y Vanessa Carrillo Serra al reflexionar sobre los contenidos y enfoques de los planes y programas de estudio sobre gestión cultural y museos, concluyó que estos todavía no están del todo claros en el ideario de la práctica cultural en México. Por lo tanto, se vieron en la necesidad de establecer espacios de complicidad e intercambio académico y formativo entre colegas, con el fin de construir una estructura conceptual y analítica propia de la práctica museística y de la gestión cultural en proyectos concretos, donde el gestor pueda consolidar lazos de trabajo y colaboración con las diversas organizaciones culturales de nuestro país.

Este Simposio es un punto de partida para compartir experiencias, conocer personas, trabajar colectivamente entre profesionales y estudiantes de gestión, educación, curaduría e investigación destinados a ver los puntos comunes, así como el abanico de posibilidades que implica esta actividad y su reflexión posterior desde la Universidad.

Éste integró como primera actividad el taller “Cómo hacer una visita con mis alumnos al museo y no morir en el intento” [1], diseñado por mí, Patricia Torres Aguilar Ugarte, en donde a partir de la construcción de un storyboard, los participantes se acercaron a una experiencia creativa en el museo a través de  medios de: intervención artística (líneas, formas y colores), construcción espacial de su entorno personal (saberes previos, emociones, necesidades y expectativas de la visita), experimentación y reinterpretación del museo (visitas lúdicas, creativas y participativas), entre otras más. La experiencia de visita autogestiva (por cuenta propia con cada  grupo) llevada a cabo en este taller  implicó aprendizajes mediados, interpretación, participación, trabajo colaborativo y dotación  de herramientas a los participantes para poder aplicarlo con otros: familia, amigos, alumnos o colegas en una construcción individual y colectiva de saberes sobre el museo, posibilitando un encuentro entre los asistentes.

Taller simposio

 

El evento  siguió con un panel de presentaciones y reflexiones entre la academia y la práctica en donde destacaron:

Beatriz Durán Toledo planteó sus observaciones sobre la importancia de la figura profesional del gestor cultural en los espacios museísticos de la Ciudad de México, explicando,  entre otros aspectos, el posicionamiento del Museo de la Ciudad de México y por qué las personas no acuden a este. Lo evidente aquí es la necesidad de establecer bases sólidas sobre el valor de la gestión en los ámbitos de competencia y en las prácticas museísticas con el fin de concretar objetivos y procesos de trabajo claros y exitosos, vinculando a las nuevas generaciones de gestores culturales en el diálogo en y con las instituciones, así como con los profesionales del museo de la vieja guardia para que en conjunto formulen nuevos criterios de acción teórico-práctica dentro y fuera de estos recintos.

En La Mediación Educativa del Centro Cultural Universitario (CCU) Tlatelolco: La vinculación con la comunidad a partir de la identidad y la memoria, David Sandoval Huerta planteó cómo a partir de la mediación que realizan con sus visitantes se posibilita: la identificación en el museo de sus propias bases identitarias y de la memoria colectiva, y, fuera de él,  verse como agentes sociales reflexivos, participativos y activos en esa construcción colectiva continua. Si bien la mediación es una metodología que en los últimos años ha estado presente en las prácticas educativas de algunos museos, como el CCU Tlatelolco, es necesario extenderla a espacios más tradicionales para que los públicos experimenten nuevas formas de acercarse al museo a través de temas sociales, culturales, políticos e ideológicos que puedan permear a profundidad  en proyectos mediados por educadores, gestores, curadores y directores.

Luz María Zavala habló sobre la gestión de proyectos institucionalizados  que han generado: una gran deuda pública, un cuestionamiento sociocultural que identifica a estos espacios como elefantes blancos, un impacto cultural y estructural en los museos que han quedado vulnerables internamente por aportar parte de sus colecciones para que otros, como el Museo Internacional del Barroco, puedan formarse.

Aunque es cierto que proyectos como éste no son nuevos, es necesario preguntarnos cuánto o hasta dónde es válido gastar para crear un museo donde el proyecto expositivo y arquitectónico vaya más allá de la inauguración del inmueble y logre posicionarse dentro de la comunidad en la que se encuentra, convirtiendo a sus visitantes en personas reflexivas y críticas dentro de un museo participativo.

Maai Ortíz Sánchez expuso La política y pedagogía museística en los Museos Militares como plataformas políticas de poder y modelos hegemónicos definidos en procesos de comunicación que tienen objetivos, narrativas y exhibiciones con mensajes particulares. Si bien las  prácticas jerárquicas en el museo son comunes, lo son también  la parcialidad y la unidireccionalidad en los contenidos y muestras expuestas que plantean ciertos mensajes institucionales que son transmitidos a los públicos que los visitan, y que son replicados a partir de las propuestas pedagógicas tradicionales o invisibles[2], donde los museos del siglo XXI y los nuevos paradigmas museológicos y curatoriales  nos invitan a detonar el pensamiento crítico, autoreflexivo, social y participativo de sus labores educativas, expositivas, comunicativas y de gestión en los museos donde la historia oficial está deslindada de la realidad y de la inclusión social desde diversos puntos de vista.

Luis Alejandro Mosquera Delgado expuso el proyecto del Museo Invisible de la Fundidora de Monterrey, postulando nuevas rutas sobre la curaduría y la museografía de los museos comunitarios, en los que la práctica artística está conformada por gestores, artistas y sociedad civil, quienes construyen juntos propuestas institucionales y museográficas de importancia para la comunidad; generando así proyectos accesibles e incluyentes para diversos colectivos (como los extrabajadores de la Fundidora de Monterrey, diversos grupos y comunidades) a partir de la empatía e interpretación de distintos lenguajes que les den voz dentro de los museos, en un punto de equidad e inclusión más generalizado.

Lluvia Sepúlveda Jiménez presentó el Proyecto del Centro Cultural Comunitario de Teotitlán del Valle, donde explicó su propuesta museológica, curatorial y museográfica, así como las problemáticas con: los espacios de exhibición, las gestiones con la comunidad y con las autoridades locales con el fin de crear  exposiciones dinámicas y de experimentación en donde la creatividad esté presente. El reto de proyectos como éste es lograr que las comunidades se vean reflejadas en ellos. Situación que desde la nueva museología permite reconocer su vocación social y  su carácter interdisciplinario, así como los puntos de: confluencia, rescate, identidad y patrimonio que generan significados y valores particulares para sus habitantes.

Leticia Pérez Castellanos propuso que las personas sean el centro del trabajo museal, a través de una relación más equilibrada entre visitantes y colecciones, en donde los públicos y el personal del museo sean partícipes de lo que sucede en las salas de exhibición. Museos con P de personas y de  patrimonio. Una alternativa al debate de colecciones VS Públicos, propone alejarse de la estructura jerárquica, de la unidireccionalidad y de  los contenidos por los contenidos hacia un modelo de participación en donde todos y cada uno aporten y propongan desde sus saberes y experiencias; todo ello como  propuestas de análisis conceptual por medio del diálogo, el debate y la reflexión sobre el binomio teoría-práctica museística entre profesionales y estudiantes para buscar rutas y acciones que pongan en marcha relaciones entre el museo, los visitantes, los profesionales y  las colecciones. Un ejemplo de este tipo de estrategias es el diseño centrado en personas que recientemente se ha empleado en los museos. “Este método creativo, exploratorio, colaborativo, optimista y experimental parte de las necesidades (prácticas, culturales, emocionales e intelectuales) de las personas para las que se diseña, de las posibilidades con las que se cuenta y de los requerimientos para que la experiencia sea exitosa (en nuestras palabras, significativa y relevante)”[3].

En El museo como nodo. Proyectos educativos colaborativos del  Foto Museo Cuatro Caminos en torno a la fotografía latinoamericana, Samanta Urdapilleta destacó el rol del museo como un punto de confluencia para crear redes colaborativas, intercambiar ideas y metodologías para formar y alcanzar nuevos públicos a través de muestras itinerantes,  trabajos extramuros y  de campo donde los artistas y las comunidades compartieran experiencias sobre los proyectos colaborativos realizados. Permitiendo así que colectivos latinoamericanos vinculados con la imagen propusieran, crearan, dialogaran y expusieran el resultado de estos procesos e intereses comunes en un espacio físico, virtual o extendido que sobrepasara el inmueble.

Por ello, es importante que los museos y los centros culturales vayan más allá de las temáticas tradicionales y abran sus puertas a proyectos como este, en donde a partir de la imagen se producen  nuevos procesos educativos, comunicativos y de gestión que permiten dialogar y crear en conjunto modelos de participación y apropiación visual para los recintos culturales y para sus visitantes.

Las posibilidades de la transversalidad de género en el espacio museístico, planteadas por Silvana Liceaga Gesualdo, quien destacó la ausencia en temas como participación o jerarquía sobre contenidos vinculados con el género tanto a nivel expositivo como en los diferentes ámbitos de este quehacer, en donde, en pleno siglo XXI  se establecen actividades que no contemplan la equidad de género y la inclusión femenina debido a que las prácticas laborales y culturales actuales se aceptan como “normales”.

Es por ello que este y otros temas posibilitan la discusión museal sobre la inclusión de distintos colectivos en la generación de nuevos proyectos o programas expositivos, educativos o de gestión que integren en ellos contenidos sociales en donde la identidad, la inclusión, la diversidad de género y la accesibilidad intelectual estén presentes con el objetivo de formar parte de las experiencias de los públicos y de la vocación social de los museos.

Edgar Espejel Pérez, habló de los Museos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), una herramienta de gestión del patrimonio a partir del coleccionismo del estado. En donde destacó la importancia de los procesos de trabajo vinculados con la conservación del patrimonio y su gestión responsable a partir de las políticas culturales. En esa materia, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público  promueve acciones concretas en sus recintos: Museo de Arte. Antiguo Palacio del Arzobispado, Palacio Nacional, Biblioteca Lerdo de Tejada, Galería y Centro Cultural en donde a través de actividades relacionadas al tiempo libre y al ocio (Diplomado en Gestión Cultural; ocio, tiempo libre y sustentabilidad; noche y feria de museos, feria de las culturas amigas, entre otros) se generan experiencias satisfactorias promoviendo una oferta educativa, formativa y recreativa gratificantes para las diversas audiencias que visitan estos espacios.

Destacó que deben ampliarse las perspectivas de los profesionales en las relaciones museológicas que se establecen: del edificio, al territorio; de la colección, al patrimonio; del público, con la comunidad, a partir de la generación de simposios, congresos o mesas de diálogo que planteen lo que se ha puesto en práctica y enfaticen los procesos de: gestión, comunicación, educación y colaboración.

Si bien es cierto, los cambios llevan tiempo, ejemplos como este simposio y otros espacios de intercambio de experiencias y conceptos cada vez se extienden más, y son muestra de lo importante que es dar los pasos necesarios para trazar líneas de acción museológica, curstorial, educativa, expositiva y de gestión congruentes y accesibles. Así, alumnos, profesores y profesionales de las diversas áreas compartirán dudas, posturas y proyectos que los ayuden no solo a conocer el trabajo y sus dinámicas, sino a que el diálogo y la reflexión potencien nuevas rutas de trabajo y alternativas de formación para todos, en beneficio de los públicos que acuden a los diversos espacios con el objetivo de impactar en sus prácticas culturales cotidianas. Participemos y formemos parte del cambio.

*Fotografías del Grupo de Investigación Museos y Gestión Cultural UACM.

[1] Curso que se impartirá de manera presencial y en línea en el 2018 en la plataforma Classroom.

[2] Torres, Patricia. Currículum oculto y pedagogías invisibles ¿cómo es en el museo?,

http://nodocultura.com/2016/07/curriculum-oculto-pedagogias-invisibles-como-es-en-el-museo/

[3] Zepeda, Nayeli. Diseño centrado en personas para museos, http://nodocultura.com/2017/10/diseno-centrado-en-personas-museos/

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Patricia Torres Aguilar Ugarte

Educadora en museos con experiencia de más de veinte años en el desarrollo de proyectos expositivos, programas educativos y publicaciones. @patytorresau

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