El Museo Empático

By mayo 30, 2018MUSEOLOGÍAS

El Museo Empático propone que las instituciones culturales alineen el trabajo que hacen con las experiencias, las necesidades y los valores de las comunidades a las que sirven. Para ello, Gretchen Jennings, Stacey Mann, Janeen Bryant, Matt Kirchman, Rainey Tisdale, Elissa Frankle, Jim Cullen, Jessica Konigsber y Alyssa Greenberg han desarrollado una métrica para la transformación institucional en los museos. Esta herramienta apunta a acciones concretas de crecimiento en términos de diversidad, equidad, accesibilidad e inclusión. La versión en español fue traducida por Nayeli Zepeda y editada por Daniela Ekdesman Levi.

*Para solicitar una copia de The Empathetic Museum, por favor ponte en contacto usando esta forma o a través de email.

La empatía no es solamente el medio que el museo utiliza para generar una respuesta emocional en sus visitantes, sino una base ética desde la que podemos construir nuestras instituciones. Si la misión de los museos es representar, exponer y comunicar objetos y narrativas significativas y relevantes por y para la comunidad, entonces necesita desarrollar habilidades empáticas.

He trabajado para instituciones públicas y privadas en México por más de diez años. Al desarrollar el contenido de materiales educativos para varios museos, me di cuenta que incluso antes de la planeación y el diseño de los mismos, tenemos que saber dónde estamos parados, qué es lo que queremos lograr, y que no sólo se trata de estudios sobre nuestros públicos sino también de la autoevaluación. Esto me llevó a estudiar un poco más el diseño centrado en personas en los museos, un acercamiento que no es únicamente la creación de soluciones, sino que consiste en la consciencia de los deseos y necesidades de los visitantes/usuarios, y las nociones que tienen del mismo museo.

La práctica empática requiere del entendimiento de cómo y por qué los otros sienten y piensan de determinada manera. Existe un tercer componente que me parece crucial para el desarrollo del museo: Jamil Zaki y Kevin Ochsner, en “The neuroscience of empathy: progress, pitfalls and promise” (La neurociencia de la empatía, progreso, trampas y promesa. 2012) sugiere que esta habilidad humana tiene un componente social que lleva a la empatía emocional y cognitiva hacia la acción.

Pero antes de actuar a partir de los descubrimientos de nuestras investigaciones o incluso conocer a nuestros visitantes, el primer paso para hacer de la empatía un hábito en el ejercicio museológico es conocernos a nosotros mismos, definir nuestra misión, pasión y propósito, así como los de nuestra institución. Éste es precisamente el punto de partida desde el que trabaja The Empathetic Museum, incluyendo la ética del rol político y social del museo en temas como inclusión, representación, privilegio, discriminación, entre otros; que para mí, como parte de lo que mucha gente considera minoría –latina en Estados unidos– son muy familiares.

El Modelo de Madurez que propone The Empathetic Museum puede ayudarnos a definir qué es lo que estamos haciendo y qué necesitamos implementar para vincularnos más con nuestra comunidad y apoyar al personal (especialmente en estos temas).

La práctica museística necesita de una transformación consciente. Para que los museos sigan siendo útiles y valiosos para sus usuarios –personal y visitantes– y comunidades, tienen que trabajar desde una posición cívica y social, y actuar conforme a ella. En vez de realizar ejercicios aislados y temporales, tenemos que trabajar desde una perspectiva sistémica en la que el uso del museo signifique algo duradero. Para lograr esto, la empatía es clave, y el Modelo de Madurez es una herramienta directa para evaluar qué tan lejos estamos de esa meta.

Cuando llegué a Seattle hace unos años, encontré muchos recursos útiles de Estados Unidos, Canadá e Inglaterra, lecturas, publicaciones y herramientas, pero ninguno de ellos estaba disponible en español. Así que hice una de mis tareas rastrear esos materiales y compartirlos con mis colegas en México y otros países latinos; así empezaron muchas conversaciones sobre cómo mostramos nuestro trabajo, cómo podemos socializar nuestro conocimiento y experiencia, cómo aumentar la red de personas que tienen los mismos objetivos, y si ya había otras personas en otros lugares que ya habían trabajado los temas que nos preocupan.

Es esencial para The Empathetic Museum contar con una versión en español del modelo, para que podamos llegar a nuestros colegas de habla hispana que también manejan y se enfrentan a temas de exclusión, racismo, burocracia en México, Argentina, Chile, Perú, España, la comunidad latina en Estados Unidos, y los profesionales de museos que –así como nosotros– están en la búsqueda de un museo más responsivo, oportuno, y empático.

 

* El original de este texto se encuentra en inglés como “El Museo Empático. Why we need a Spanish version of The Empathetic Museum”, en The Empathetic Museum.

Nayeli Zepeda

Nayeli Zepeda

Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica. @nayelizepeda

2 Comentarios

  • Carmen Avendaño dice:

    Es interesante el modelo, pero un poco ingenuo políticamente. Es decir, apunta hacia lo correcto, pero pasa por alto o no menciona la base que constituye la política como espacio público. Es decir, llevar la empatía, que es un concepto individual a la institución, es de cierta manera sacarle el bulto a la verdad: el deterioro de los valores cívicos ante los valores comerciales, y la caída de un modelo de nación homogeneizante y colonialista. El término empatía, de cierta manera está reemplazando el compromiso político, la vocación social de los espacios públicos, que parten de la arquitectura. Por ejemplo Monterrey, un Museo que yo consideraría “poco empático” desde lo espacial es MARCO, pero esto tiene que ver claramente con los intereses de clase a los que ha respondido ese espacio desde siempre, donde el arte contemporáneo es una manera de prestigiarse. A contrario de lo que fue el Museo de Cervecería, o lo que es, claramente y de manera un poco avasallante, desde su planteamiento nacionalista, el Museo de Historia Mexicana. Me parece a mí que la arquitectura pública contemporánea es particularmente poco empática, en sintonía con los Estados despojados.

    • Nayeli Zepeda Nayeli Zepeda dice:

      Carmen, gracias por tu comentario, sobre todo, por que la revisión que se hacen de los materiales ayudan a hacerlos mejores y más útiles.

      Estoy muy de acuerdo contigo. Por el momento, por los intereses propios del grupo que ha desarrollado esta herramienta, se concentra en lo que es posible hacer desde un nivel profesional personal o colectivo en términos de DEIA y de bias. Ahora bien, habrá lugar para que se siga desarrollando, y otros también desarrollen otro tipo de acercamientos y propuestas desde otras dimensiones (o desde la misma). Sin embargo, si revisas el material, encontrarás que menciona los aspectos que tú señalas.

      *La empatía no es un concepto o proceso individual únicamente.

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