Mediación en el museo [Parte 2]. Perfil del mediador

“Es pedagógica aquella mediación capaz de promover y acompañar el aprendizaje de nuestros interlocutores, es decir, promover en los otros la tarea de construirse y de apropiarse del mundo y de sí mismos”.
-Daniel Prieto Castillo, 1992

 

La mediación en el museo se realiza por diferentes actores y herramientas, desde los mediadores (educadores del museo, maestros, voluntarios, etc.) hasta recursos didácticos como guías escritas, textos en muro u otro tipo de elementos que motivan a la interpretación, el diálogo y la reflexión.

 

La figura del mediador es de gran importancia dado que es la persona responsable de interactuar de manera directa con los visitantes en su experiencia de visita al museo. En la mayoría de los museos (en México), los mediadores son voluntarios o jóvenes que realizan servicio social, dirigidos por los educadores de los museos; en otros pocos casos, los mediadores son personas contratadas para realizar esta labor educativa. Pero, independiente a estas características administrativas, la capacitación de este interlocutor debe promover un conjunto de actitudes y valores específicos:

 

  • Habilidades de comunicación
    El lenguaje es la herramienta principal del mediador. La mediación efectiva requiere de habilidades de comunicación oral y gestual que permitan al mediador transmitir el mensaje a los visitantes, adaptándose según sus necesidades, características y motivaciones, si es un individuo o un grupo, si son niños en edad preescolar o mayores, si realizan una visita escolar o familiar, etc.

  • Trabajo en equipo
    El trabajo de mediación requiere de coordinación con otros elementos del espacio museístico, desde curadores, otros educadores, personal de seguridad y de atención al público, así como la disposición de aprender y construir con ellos y los visitantes. El trabajo en equipo permite la generación de experiencias compartidas e integradas.

  • Disposición para aprender temas nuevos y reconocer los ya conocidos
    Si bien cada museo tiene su tipología y misión definida, e indudablemente el mediador debe tener conocimiento e interés por las disciplinas que aborda el museo, la rotación e itinerancia de las exposiciones contribuye a la exploración de distintos conceptos y temas que pueden ser conocidos o nuevos para el mediador. La habilidad y disposición del mediador para retomar,  investigar y descubrir define las diferentes relaciones y aproximaciones que pueden hacerse a los temas y recursos que se presentan en el espacio museístico.

  • Conocimiento de estrategias educativas
    La mediación requiere generar un ambiente de participación atractivo y activo. Una actitud proactiva con los visitantes, la responsabilidad del rol y el espacio permite el involucramiento (pasivo o activo) de todos.

  • Experiencia en manejo de distintos públicos
    Una de las principales tareas del mediador es identificar las necesidades de los visitantes en función del espacio y reaccionar ante ello, por lo que debe ser capaz de adaptarse a diferentes tipos de visitantes, provenientes de distintos contextos, de edades variadas, con expectativas e intereses desiguales y con diversos grados de formación.

  • Actitud proactiva y responsable
    La mediación requiere generar un ambiente de participación atractivo y activo. Una actitud proactiva con los visitantes, la responsabilidad del rol y el espacio permite el involucramiento (pasivo o activo) de todos. En este aspecto es importante enfatizar el respeto por la autonomía de los visitantes.

¿Qué otras actitudes o valores deben considerarse en el perfil de un mediador?

 

¿Cómo formar a los mediadores para que desarrollen sus capacidades y competencias? ¿Qué parámetros se deben seguir?

 

 

Texto /

nayeli@nodocultura.com

Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica. Desde 2006, trabaja en el ámbito museístico, en la asesoría estratégica y metodológica de las áreas educativas. Es co-fundadora de NodoCultura.

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