Museo entre todos. El sentido político

Los museos cambian. Se repiensan, reconsideran y redefinen constantemente: su misión,  visión,  aproximaciones, métodos y modelos no son inamovibles, sino que responden a éticas, políticas y contextos.

 

 

¿Cuáles son algunas nociones del museo y su sentido político?

 

Aunque ya lleva tiempo debatiéndose, apenas en enero, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) anunció la convocatoria para redefinir, en conjunto, al museo. La definición, establecida en 1946, ha tenido pocas modificaciones desde entonces y como apunta, el ICOM no responde a los compromisos del mundo contemporáneo. También, hace unos días, el Museum of Modern Art (MOMA) de Nueva York anunció que cerrará por 4 meses debido a su expansión, pero aprovechará para revisar cómo presentar mejor su acervo en términos de inclusión de género y de grupos subrepresentados.

 

Olafur Eliasson concibe al museo como un espacio de creación (co-producción de realidades) conectado con su contexto y responsivo a éste, para que su potencial expansivo se expanda hacia (a)fuera de la institución y hacia la vida de las personas, derribando la idea de que el museo es un mundo alejado de la realidad de lxs usuarios. La coproducción de realidades, o el cambio de estas, se da a través de la introspección, la formación de usuarios críticos y de la dimensión política de las instituciones culturales (Eliasson, 2010).

 

Muchos museos e instituciones culturales —de manera consciente o inconsciente— toman distancia de cualquier asunto que consideren político. No obstante, toda decisión es política: qué artistas abarca su acervo, cómo se han integrado a éste; cómo se presentan las obras, la relación que mantienen con sus usuarios, la manera en que distribuyen su presupuesto, quiénes trabajan en el equipo, cómo se recorre el espacio, porque incluso no adoptar una postura es una declaración.

 

En The Impossible Museum, Antonio Pinto Ribeiro menciona que los museos “son instrumentos de poder para representar puntos de vista mundiales basados en epistemologías particulares” (Prieto Ribeiro, 2018). Alexia Tala refuerza esta idea y alude a los ideales políticos y artísticos a los que responde el museo (Tala, 2018). Éstos pueden traducirse en la incorporación de otras narrativas frente a las consideradas verdades incuestionables, lugares para poner a prueba la manera en que entendemos el mundo, así como la forma en que participamos en éste.

 

Entonces, para que la influencia o su capacidad transformadora permee hacia (a)fuera de la institución, éstas deben aceptar su naturaleza política y responder a los retos que enfrenta su comunidad, pues uno de los errores generales es la visión modernista de que los museos pueden ser un reflejo de su sociedad, pero desde lejos o fuera de ésta. Por lo tanto, las instituciones culturales deben estar conscientes de no despegar sus valores de lo que exhiben o comunican.

 

 

MUSEO DE TODOS. La cercanía no se trata de posesión

 

Los museos suelen hablar mucho de las comunidades y de cómo impactan a ésta, pero generalmente tienen una noción binaria de museo y comunidad, como si ambos fueran ajenos el uno al otro. Sin embargo, el museo es parte de la comunidad, está inserto en ella. Las instituciones culturales buscan, por un lado, que las personas se sientan parte de ella, por otro, ¿qué hacemos para que el museo sea parte de las personas? ¿Cómo abordamos las inquietudes y necesidades de sus usuarios? ¿Cómo colaboramos juntos en los procesos y decisiones?

 

El museo de, por y para todos lo hemos escuchado en repetidas ocasiones. Sin embargo, pocos museos cambian la manera en que hacen las cosas: no están dispuestos a reconocer que el poder es compartido con sus usuarios. Los contenidos y los significados siguen siendo dictados por la institución, asumiendo que saben qué es lo mejor para ellos y cómo satisfacer sus necesidades, sin mediar entre las aportaciones que en conjunto pueden hacer, por lo que la pertenencia y la cercanía son ilusorias, o si acaso, una promesa por cumplir.

 

En México, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) es de los pocos, si no es que el único, que habla de construir en conjunto con el público en su sitio web. ¿Qué estrategias puede tener un museo para ser de todos? ¿De qué forma lxs usuarixs saben que forman parte de este proceso?

 

Hace algunos meses el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) lanzó una campaña titulada MUSEO DE TODOS, slogan con el que hicieron camisas para el personal del museo, para artistas que estaban colaborando con ellos, así como para las invitaciones de actividades paralelas; incluso, la fachada del museo reza:

 

Fotografía tomada por @popsicleegaby y compartida con su permiso.

 

La campaña también implicó convocatorias en las que le tomaban fotos a las personas y las fotomontaban en piezas de la colección del museo, en algunas ocasiones participar en esta actividad tenía un costo de $150.00 MXN.

 

Imagen de la campaña tomada de las redes de Brands and People, agencia que desarrolló la campaña MUSEO DE TODOS.

 

Hay una cuestión cuando usamos todos que puede ser complicada. ¿Dónde están? ¿Qué tanto importan las voces de esos todos o cómo se reflejan en la institución? En una ciudad industrial, con un salario mínimo de $102.00 pesos mexicanos, ¿cómo un museo de todos puede costar $90.00? O, ¿esos todos son de un grupo exclusivo?

 

En un país como México, con cifras alarmantes de desigualdad social y violencia en contra de la mujer, con tantos grupos subrepresentados, necesitamos museos que respondan a todxs.

Si bien, MARCO se apegó a la Real Academia Española con el TODOS, ¿por qué no incluyó al menos un de todas? ¿Por qué un MUSEO DE TODOS TODOS TODOS TODOS? Hablando del potencial de incidir hacia la vida de las personas, hacia el mundo real, y siendo un museo contemporáneo que supone provocación, disenso de las formas tradicionales, ¿por qué no optó por desafiar las convenciones y abrir el debate?,¿por qué no optó por?:

 

 

Los museos encarnan una responsabilidad y un compromiso, tanto en el sentido social como político. Con esta campaña, más publicitaria que de inclusión, MARCO todavía no asume lo anterior, ni desea cambiar cómo hace las cosas ni su relación con la comunidad. El sentido de pertenencia no se construye a base de la propiedad, sino de la cercanía, de la acción de involucrar. No basta con incluir tu cara o cuerpo en las obras del museo, ni hacer playeras que digan museo de todos (pero no “museo de todas”), ni noches de cóctel. El museo debe buscar establecer conversación con sus usuarios, ¿a qué van al museo?, ¿qué esperan de éste? Al ser de las pocas instituciones culturales locales, es innegable que ha cambiado o influido en la vida de las personas en la ciudad, pero le es difícil notarlo si no dialoga con sus públicos. Lejos de pensar en un museo de todos, habría que dirigir la mirada hacia un espacio que permita compartir conocimientos e historias: un museo entre todos, un museo radical.

 

*La imagen de portada de este texto es de Nayeli Zepeda, CC.

 

 

Referencias

 

Atkinson, R. (2012, October 17). The Myth of the Apolitical Museum. Recuperado de: https://www.museumsassociation.org/museums-journal/museums-journal-blog/17102012-political-museum-liverpool y consultado el 18 de febrero de 2019.

 

Eliasson, O. (2010). The Museum Revisited: Olafur Eliasson. Artforum, 48(10), 308-309.

 

Murawski, M. (15 de noviembre de 2016). The Urgency of Empathy & Social Impact in Museums. 12 de marzo de 2019, de MuseumNext. Sitio web: https://www.museumnext.com/insight/empathy_social_impact_in_museums/ consultado el 12 de marzo de 2019. [1]

 

Pinto Ribeiro, A. (2018, May 19). The Impossible Museum. MEMOIRS. Children of Empires and European Postmemories, #3.

 

Serra, C. (1998, Junio 11). Todo museo es político. El País. Recuperado de: https://elpais.com/diario/1998/06/11/cultura/897516006_850215.html el 13 de febrero de 2019.

 

Tala, A. (2018, Julio 30). Arte y libertad: introducción a una geopoética institucional. Terremoto, (12: Independencias).

[1] Conferencia impartida por Mike Murawski en la que explica cómo los museos pueden interactuar y ser agentes de cambio en su comunidad.

Texto /

betods@gmail.com

Especialista en arte contemporáneo y colecciones. Dentro de sus mayores intereses están el activismo social desde la práctica curatorial y el arte. Ha colaborado en distintas iniciativas culturales, especialmente en el sector privado.

2 Comentarios

  • Violeta Castillo
    marzo 14, 2019

    “El museo somos todxs”, Diciembre 2018 – Marzo 2019. Museo de Arte Contemporáneo de Lima.
    https://bit.ly/2FfaaZD

    • Nayeli Zepeda
      marzo 18, 2019

      Violeta, muchísimas gracias por compartirnos tan buen proyecto. Eduardo Alcántara nos lo compartió también por Twitter, y al menos yo quiero saber mucho más de su experiencia. Ojalá puedan contarnos y compartir más.

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