Museos, lenguaje y comunicación

Al igual que con el artículo anterior, Museos y pensamiento matemático, a lo largo de este texto quiero abordar cómo pueden los museos y las escuelas encontrar puntos de encuentro en los que ambos cumplan satisfactoriamente con sus objetivos sin tener que cargar la balanza hacia una u otra institución, haciendo de las visitas escolares -sobre todo de aquellas que ocurren dentro de los niveles que integran la educación básica- recursos didácticos significativos para la formación de niños y jóvenes. En esta ocasión, me centraré en el campo de formación académica de lenguaje y comunicación, enfatizando el uso del lenguaje, tal como lo establece el enfoque pedagógico de la educación básica (Secretaría de Educación Pública, 2017), basado en la noción antropológica de que éste es una práctica social que estimula la exploración y comprensión del mundo natural y social, a la que debe ponerse en contacto a los niños, incluso desde antes de instruirse en la lectura y escritura (como es el caso del nivel preescolar), para que, fruto de la interacción con sistemas de representación no verbales, sea más sencillo aproximarse, en el futuro, al entendimiento de la lengua escrita.

 

De acuerdo con la SEP (2017), son tres ejes los que lo integran: producción contextualizada, lectura e interpretación de textos y la reflexión sobre la producción lingüística.”  Un individuo que no domina su lengua materna y no es competente en el uso eficiente del lenguaje en diversos contextos, difícilmente va a poder acceder a otro tipo de contenidos y menos aún podrá asimilarlos correctamente.

 

La visita al museo aporta información muy valiosa para la gestión pedagógica de los docentes, antes que nada, porque permite observar el uso efectivo del lenguaje en los estudiantes, además los expone al empleo del lenguaje formal en un contexto real. En primera instancia, propicia la socialización de los procesos cognitivos a través del habla y escucha entre pares, porque interpretan el contexto de lo que observan, establecen sus propias ideas y definen una postura en torno a ello. La presencia y el apoyo del personal de servicios educativos, como mediadores, permite también que el docente observe a los estudiantes haciendo uso de sus competencias comunicativas con figuras ajenas a sus pares,  al igual que su capacidad de razonamiento y su habilidad para abstraer ideas a partir de los estímulos verbales, comenzando por comprender y asimilar las normas de seguridad dentro del museo, hasta seguir el hilo temático de la visita. Los textos y material de apoyo en las salas, permiten hacer una interpretación de lo que se ha leído, nuevamente, estimulando la socialización de las ideas y los procesos cognitivos entre pares. Éste es un recurso efectivo para reflexionar en torno a la importancia del lenguaje dentro de cualquier proceso interactivo, además que, derivado de la lectura de los textos y por la manera como los objetos del museo se exhiben, los estudiantes pueden analizar el contexto en el que fueron creados, las necesidades que satisfacían y el valor que tenían para la sociedad y cultura de su época. El material expuesto permite que los estudiantes ejerciten su capacidad de búsqueda, manejo y reflexión en torno a la información, a través de elementos no verbales.

 

Los contenidos del museo se presentan mediante secuencias previamente establecidas que permiten al docente poner a prueba la capacidad de sus estudiantes para seguir instrucciones, muy al margen de las establecidas al inicio del recorrido, como no tocar, guardar distancia del material, no tomar fotografías con flash y otras cuestiones de seguridad, dichas secuencias, derivadas del guion museográfico, también pueden ser aprovechadas por el docente para establecer paralelismos entre ellas y la estructura de los textos. Como mencioné en el artículo sobre el pensamiento matemático, se trata de generar sinergia entre el museo y la escuela, la misma SEP (2017) reconoce que el lenguaje se adquiere gracias a la interacción social, exponiéndose a situaciones en las que el descubrimiento, la expresión, el hecho de compartir e integrarse al tejido social, sean fundamentales: “Es entonces prioridad de la escuela crear los espacios y proporcionar las condiciones necesarias para que los estudiantes se apropien de las prácticas del lenguaje socialmente relevantes, para que desarrollen la capacidad de interactuar y de expresarse de manera eficaz en las diferentes situaciones de comunicación de las sociedades contemporáneas para que comprendan la dimensión social del lenguaje en toda su magnitud” (Secretaría de Educación Pública, 2017, p. 157).

 

Aunque desde el sistema educativo no se promueve el uso didáctico del museo dentro de la educación básica, afirmaciones como que “[el campo de formación académica de lenguaje y comunicación] fomenta que los estudiantes utilicen diversas prácticas sociales del lenguaje para fortalecer su participación en diferentes ámbitos, ampliar sus intereses culturales y resolver sus necesidades comunicativas” (Secretaría de Educación Pública, 2017, p. 163), es razón suficiente para considerar su incorporación.

 

El lenguaje no son sólo palabras, es parte del comportamiento y es una forma de hacer comunidad porque establece un marco de acción sobre el que los hablantes determinan qué es lo que encaja dentro de lo aceptable. El lenguaje es acción y es cultura (Bordieu, 2008). No se trata de emular al salón de clases, como educadores de museos, solo cumplimos con destacar los beneficios de la visita, nosotros no se los vamos a impartir, es decir, nosotros no les vamos a enseñar lenguaje a los alumnos, pero sí somos un espacio en el que dependemos de un uso eficiente del mismo para dar a conocer nuestro material, por lo que, el comportamiento observado durante la visita y el posible éxito o fracaso de la misma, dice mucho de los niveles de logro alcanzados por los estudiantes durante su formación académica. Bien dijo Piaget (2008): pensar es hablar.

 

 

Referencias

 

Bordieu, P. (2008). El sentido práctico. México: Siglo XXI.

 

Piaget, J. (2008). La representación del mundo en el niño (Décima ed.). (V. V. Anglés, Trad.) España: Morata.

 

Secretaría de Educación Pública (Ed.) (2017) Aprendizajes clave para la educación integral. México.

 

Texto /

juradoprieto@mail.com

Docente y gestor educativo, dedicado especialmente a la creación de programas académicos y asignaturas de artes visuales y educación.

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