Imagen de Paul Rodríguez

Sobre “Cosmopolitan Ambassadors”. Los modos de mediar la cultura

Marcapáginas sobre:

Cosmopolitan Ambassadors. International Exhibitions, Cultural Diplomacy and Polycentral Museum[1], libro de Lee Davidson (Victoria University of Wellington) y Leticia Pérez Castellanos (Instituto Nacional de Antropología e Historia).

 

Editado en 2018, en inglés y disponible a través de Vernon Press: https://vernonpress.com/book/248.

 

*La imagen del libro que aparece en este texto es de Paul Rodríguez.

“La coexistencia no puede ser construida sobre ilusiones de similaridad, homogeneidad o armonía fácil. (¿Alguna vez podría serlo?) La cohesión tiene que estar enraizada y ser capaz de absorber el desacuerdo, los conflictos y las diferentes visiones del mundo.”
Jette Sandahl, citada en Cosmopolitan Ambassadors (traducción propia)

 

 

En un momento en el que se ha sobrepasado el cuestionamiento sobre el rol y la función educativa del museo hacia la demanda de una responsabilidad extendida social y política, si hay algo que necesitamos es el documento que evidencie las posibilidades y retos de esta promesa.

 

Cosmopolitan Ambassadors. International Exhibitions, Cultural Diplomacy and Polycentral Museum es una guía que presenta un panorama complejo y amplio sobre el desarrollo de las exposiciones internacionales, no solamente desde la perspectiva organizacional y estratégica sino como un modo de mediación cultural (p.22), es decir, de negociación y reconciliación de la cultura.

 

A partir de una serie de preguntas que van desde las motivaciones y los desafíos, hasta los factores de éxito y las contribuciones a nivel intercultural, Lee Davidson y Leticia Pérez plantean un modelo de tres áreas en que operan las exposiciones internacionales [2] (p.9):

1. Diplomacia (política exterior).

2. Misión y valores (desarrollo de audiencias, reputación institucional, alianzas e intercambios, desarrollo profesional, entendimiento cultural).

3. Mercado (generación de ingresos y estrategias de marca).

 

Desde esos tres aspectos se lleva la parte nuclear del libro: la revisión de las exposiciones E Tū Ake: Standing Strong (desarrollada por el Museo de Nueva Zelanda Te Papa Tongarewa y expuesta en París, México y Quebec) y Aztecs (una colaboración entre Te Papa y el INAH que llegó a Nueva Zelanda y Australia), la cual pone en papel años de trabajo colaborativo entre instituciones y profesionales. Este análisis se realizó desde una aproximación interdisciplinaria con preceptos de la museología, los estudios culturales, los estudios de públicos y la diplomacia cultural,  incluyendo a los diferentes actores (museólogos, curadores, gestores, públicos) y factores de la práctica museológica (colecciones, diplomacia nacional e internacional, políticas institucionales), dentro de los cuales también hay que destacar los mensajes y narrativas latentes en los discursos expositivos.

 

Además, las autoras señalan tres conceptos clave que aluden a la multidireccionalidad en los procesos interculturales, mismos que hablan del museo como dispositivo de mediación: la museología cosmopolita[3], las exposiciones como zonas de contacto móviles[4] y el museo policentral.

 

En su ensayo “Museums as Contact Zones” (“Los museos como zonas de contacto”), James Clifford discute sobre la descentralización y circulación de las colecciones en una esfera pública múltiple. Lo que Lee Davidson y Leticia Pérez proponen es el concepto de policentralidad –y la analogía del caleidoscopio– en una dimensión temporal:

Las exposiciones internacionales son conjuntos de personas, objetos, prácticas y significados que ofrecen una visión caleidoscópica –una serie de centros temporales que disuelven las fronteras culturales y los límites de la práctica… (p.216)

 

La multiplicación de centros enfatiza la posibilidad de diferentes relaciones en los procesos de construcción de identidad y sentido que no solamente tienen que ver con el espacio, sino con el tiempo. Mediar no solamente trata de establecer puentes y resolver conflictos, sino refiere a ocurrir entre dos momentos, se dirige al devenir. Así, lo importante en el estudio de la práctica intercultural se vuelve lo que sucede “en medio” (p.216) y su consecuente proceso de re-identificación, lo que para Gloria Anzaldúa es el estado de perpetua transformación o nepantla.

 

Por ahora, quizá me he enfocado en una parte –y mis propios intereses– de Cosmopolitan Ambassadors, pero no es que el libro se concentre a ello, sino que el proceso investigativo del que las autoras nos hacen partícipes, esas mediaciones y negociaciones, se disfrutan más leyéndolo.

 

Si bien el primer capítulo presenta un panorama histórico y teórico, a partir del capítulo dos  se nos da la oportunidad de seguir el proceso diplomático y colaborativo que requiere la producción de una exposición internacional. Los dos estudios de caso muestran el contexto político e institucional en el que están insertos, y además –importantísimo– visibiliza a los profesionales, directores, museógrafos, curadores, educadores que mediaron a distintos niveles, sus propios cuestionamientos, procedimientos, experiencias y las subsecuentes habilidades desarrolladas. Y como la transculturalidad[5] y la multicentralidad no solamente residen en el museo, ni en sus narrativas, sino en la construcción continua y expandida de identidades y significados, en el cuarto capítulo se incluyen las voces de los visitantes.

 

El libro confirma que el museo es más que un contenedor o un gestor, sino un entretejido de subjetividades configuradas desde poéticas, políticas y prácticas. Es claro (pero no sorprende) que la guía que ofrecen promueve vínculos significativos y colaboraciones profundas entre el personal del museo, los visitantes y demás interlocutores. Además de desarrollar una museología cosmopolita, se interpela por una crítica que, conviniendo las palabras de Gerard Delanty (2006), configura nuevas relaciones dinámicas y fluidas a partir de la apertura y el entendimiento con miras a sus posibilidades transformativas sociales.

 

Como embajadores cosmopolitas, las exposiciones internacionales pueden ayudarnos a concebir un mundo no de fronteras, sino de múltiples centros, que estén perpetuamente en un estado de transformación y se conviertan en un lugar en el que nos encontremos e imaginemos los otros que pudiéramos haber sido. (p.221)

 

 

*En “Cómo escribir un libro. A cuatro manos, a kilómetros de distancia”, Leticia Pérez comparte el proceso de escritura de Cosmopolitan Ambassadors. International Exhibitions, Cultural Diplomacy and Polycentral Museum.

 

 

Referencias

 

Clifford, James (1997). Routes: travel and translation in the late twentieth century, Cambridge, Mass.: Harvard University Press.

 

Delanty, Gerard (2006). The cosmopolitan imagination: critical cosmopolitanism and social theory. The British Journal of Sociology, 57: 25-47. doi:10.1111/j.1468-4446.2006.00092.x

 

Welsch, Wolfgang (1999). Transculturality: the puzzling form of cultures today. En M. Featherstone & S. Lash (Eds.), Theory, Culture & Society: Spaces of culture: City, nation, world (pp. 195-213). London: SAGE Publications Ltd doi: 10.4135/9781446218723.n11

[1] Embajadores Cosmopolitas. Exposiciones internacionales, diplomacia cultural y el museo policentral.

[2] Las autoras puntualizan que el éxito en un área no garantiza lo mismo en otra (p.194).

[3] Noción de Rhiannon Mason que implica la consideración del mundo a partir de relaciones entre las propias experiencias y otras miradas. Además de éste, el libro retoma el concepto de cosmopolitismo de Gerard Delanty como un proceso que, si bien requiere de un desarrollo interno, está socialmente situado (Delanty, 2006).

[4] Las autoras designan las exposiciones internacionales como zonas de contacto móviles, retomando el concepto de James Clifford que alude al proceso de diálogo e intercambio cultural que se da entre relaciones históricas, políticas y morales (Clifford,1997).

[5] El concepto de transculturalidad ha sido ampliamente desarrollado por Wolfgang Welsch, quien señala que es necesario pensar la cultura más allá de una yuxtaposición entre lo familiar y lo extraño (dentro y fuera, como pretende superar la museología cosmopolita), y abordarla desde sus complejidades, variaciones y vínculos (Welsch, 1999).

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Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica.

Desde 2006, trabaja en el ámbito museístico, en la asesoría estratégica y metodológica de las áreas educativas.

Es co-fundadora de NodoCultura.

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