¿Entonces, qué es un museo?

Este año será histórico en el ámbito museológico, pues, como ya sabemos quienes estamos vinculados a esta institución, el ICOM lanzó una convocatoria para proponer una nueva definición de museo, que será dada a conocer públicamente en el mes de septiembre. La institución menciona que la iniciativa responde al interés por adaptarse a las necesidades sociales de la actualidad y que refleje cabalmente, entre otras cosas, sus desafíos y responsabilidades (ICOM, 2019).

 

En este punto, reconozco que hay algunos aspectos que me causan conflicto, comenzando porque el ICOM dice: “Una nueva definición puede ser concisa como ley o concisa como poema. O ambos. Puede ser largo o corto, un todo coherente o dividido en secciones o jerarquías” (ICOM, 2019, ¶4). A título personal, no siento que esta acotación conduzca a resultados objetivos, pues una definición es la “exacta determinación lógica con que se registran los caracteres esenciales y diferenciales de un objeto o el significado de un concepto –su contenido y límites.” (Rosental y Iudin, 1965, p. 107), mientras que un concepto es una representación mental o imagen generada a partir de una cosa dada (Coelho, s/f). Pareciera que, a través de ese párrafo, se invitara a compartir la propia concepción de museo, desde la óptica del visitante, que a construir una definición.

 

¿Qué tan fácil será establecer una definición alternativa, cuando la Junta Directiva del ICOM (2018) estableció los siguientes parámetros para construirla?

 

1. La definición de museo debe ser clara respecto a los objetivos de los museos y a la escala de valores que utilizan como referencia a la hora de hacer frente a retos y responsabilidades relacionados con la sostenibilidad, la ética, la política, la sociedad y la cultura del siglo XXI.

2. Debe incluir, incluso si la terminología actual varía, la unidad exclusiva, definitoria y esencial de los museos respecto a las funciones de acopio, conservación, documentación, investigación, exposición y otras formas de transmitir las colecciones o cualquier otra prueba del patrimonio cultural.

3. Debe reconocer la urgencia de las crisis de la naturaleza y la obligación de desarrollar y aplicar soluciones sostenibles.

4. Debe reconocer y admitir, con respeto y consideración, las muy diferentes visiones del mundo, así como las condiciones y tradiciones relacionadas con el trabajo de los museos de cualquier país.

5. Debe admitir y reconocer con preocupación los legados y la constante presencia de las profundas desigualdades sociales y asimetrías en la distribución del poder y de la riqueza a nivel mundial, nacional, regional y local.

6. Debe expresar la unidad de la función de los museos como expertos en la colaboración y el compromiso, la responsabilidad y la autoridad compartidos con sus comunidades.

7. Debe expresar el compromiso de los museos a ser valiosos lugares de reunión y plataformas abiertas y diversas de aprendizaje e intercambio.

8. Debe expresar la responsabilidad y la transparencia con la que se espera que los museos obtengan y utilicen sus recursos materiales, económicos, sociales e intelectuales.

 

Por lo tanto, explicaré nuevamente cada punto:

 

Acerca del número 1, hablar de objetivos y valores (muy importantes, no lo niego) termina por justificar la existencia del museo y distrae de la pregunta central ¿Qué es un museo? Qué y para qué, son dos elementos muy diferentes. Con respecto al número 2, la actual definición de museo es: “institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo” (ICOM, 2007, ¶8), si el acopio, la investigación y la exposición son presentados como funciones inalterables y se obliga a mencionarles ¿qué sentido tiene crear una nueva definición?

 

¿Son tareas del museo los números 3 (naturaleza y soluciones sostenibles) y 5 (desigualdades sociales y asimetrías del poder)? Sobre los números 4 (cosmovisión de mundo y de museo) y 6 (museos en comunidad), el ICOM cuenta con distintos documentos oficiales y celebra asambleas frecuentemente donde puede abundarse en ello con mayor amplitud que la que puede proveer su definición, por más larga que ésta fuera.” “El número 7 (lugares valiosos de intercambio y aprendizaje) podría ser por sí mismo la definición de museo, ya que son plataformas abiertas y diversas de aprendizaje e intercambio, tanto por su función comunicativa, como por su función social.” “Finalmente, acerca del número 8 (responsabilidad y transparencia), para auditar la responsabilidad financiera y la transparencia del museo, como de cualquier institución inmersa dentro del actual sistema económico, hay instancias competentes que se dedican a ello, del mismo modo, tanto el ICOM, como cada museo en lo individual, cuenta con una normatividad en la que se detallan sus aspectos éticos, legales, de transparencia y funcionalidad.”

 

Son tan variados los museos en acervo, discurso y espacio, que encontrar cuáles son sus elementos comunes, no resulta tan sencillo ¿Entonces, qué es un museo? La definición vigente hasta ahora, está centrada en su carácter institucional, es decir, no es que no lo tenga, pero, lo que nos está diciendo el ICOM es cómo se mantiene en pie un museo, para quién trabaja y qué acciones emprende ¿no se le podría definir, más por lo que implica y por lo que puedes encontrar en él?

 

Reglas son reglas, pero si yo tuviera en mis manos el poder de determinar la definición oficial, bajo mis propios parámetros, diría que el museo es un entorno (no un espacio, así podemos distinguir entre el museo-edificio, de extensión física; el museo-medio, de extensión virtual; y el museo-institución, de extensión organizacional) generador de redes semánticas (por la posibilidad de relacionar ideas y conceptos varios al entrar en contacto con él), donde una serie de signos (bajo la definición de Saussure: algo que significa algo para alguien [Saussure, 1983, citado por Pooke y Newall, 2008]), resultado de diversas convenciones sociales, científicas, artísticas y de distintas ramas del quehacer humano, según la temática de su acervo (ya que, principalmente a través de la investigación, es que se le confiere validez y legitimidad a lo que se expone), son presentados con la coherencia espacio temporal que resulte más conveniente para generar un discurso articulado (este punto me parece muy importante, porque, deja abierta la posibilidad ante cualquier propuesta curatorial y museográfica), que pueda ser percibido, de la manera más accesible (tanto por la facilidad para ser decodificado, como por la posibilidad de adaptarse a la mayor cantidad de públicos posibles, comenzando por algo tan sencillo como el idioma, hasta la inclusión de personas con diversos grados de discapacidad), a través de diversas vías sensoriales (visual, auditiva, táctil) para su decodificación y asimilación por parte de quien se enfrenta a él (permitiendo que este proceso de decodificación alcance distintos grados de complejidad, siendo apta para el espectador casual, ignorante, como para el especialista).

 

En función de lo que acabo de mencionar, mi definición sería: “Entorno físico y virtual, accesible e inclusivo, en el que se estimulan los sentidos y se orientan hacia la decodificación, asimilación e interrelación de conjuntos de signos presentados con coherencia espacial y temporal, a partir de los que se generan, articulan e intercambian ideas con distintos grados de complejidad”.

 

Esta definición no se ajusta a los parámetros del ICOM, pero puede abrir una oportunidad para reflexionar en torno a qué tan inmutable resulta la definición de museo.

 

Aquello que nunca cambia, tarde o temprano dejará de ser accesible, inclusivo o ambos, perderá oportunidades para la colaboración, el aprendizaje y el intercambio, su compromiso quedará en entredicho y sus posturas éticas, políticas y sociales no estarán acordes con la sociedad del siglo XXI.

 

He obviado su carácter institucional, tampoco menciono que acopia, documenta, conserva, estudia y expone a toda forma de patrimonio material e inmaterial de la humanidad, porque esas tareas, que no se puede negar que le son propias, pueden abordarse por otras vías, al fin y al cabo, el ICOM tiene muchos documentos en los que puede ahondar en los aspectos operativos, administrativos, políticos, económicos, etcétera, de la institución museística.

 

Una redefinición debiera ser bastante más libre en sus parámetros, considerando que el criterio que ha de regir sea la objetividad y que cada propuesta tenga un carácter científico. La museología es un campo de estudio formal que, a pesar de no ser nuevo, tiene que encontrar la manera de ser lo más universal posible, que, a pesar de las diferencias de contexto habidas en cada zona geográfica, existan una serie de elementos que siempre estén presentes y con ellos poder estudiar y experimentar libremente, buscando el progreso universal de esta institución y esta rama del saber ¿Ustedes cómo lo definieron?

 

 

 

Referencias

 

Coelho, F. (s.f.).  Diferencia entre Concepto y Definición: Diccionariodedudas.com. Recuperado de: https://www.diccionariodedudas.com/diferencia-entre-concepto-y-ddefinicion/ [Consultado el jueves 06 de junio de 2019]

 

Consejo Internacional de Museos. (2007). Definición de museo: Icom.museum. Recuperado de: https://icom.museum/es/actividades/normas-y-directrices/definicion-del-museo/ [Consultado el jueves 06 de junio de 2019]

 

Consejo Internacional de Museos. (2018). Comité Permanente sobre la Definición de Museo. Perspectivas y Posibilidades (MDPP): Icom.museum. Recuperado de: https://icom.museum/wp-content/uploads/2019/01/MDPP-report-and-recommendations-adopted-by-the-ICOM-EB-December-2018_ES.pdf [Consultado el jueves 06 de junio de 2019]

 

Consejo Internacional de Museos. (2019). Definición de museo: Icom.museum. Recuperado de: https://icom.museum/es/actividades/normas-y-directrices/definicion-del-museo/ [Consultado el jueves 06 de junio de 2019]

 

Pooke, G. y Newall, D. (2008). Art History, the basics. Estados Unidos: Routledge.

 

Rosental, M. y Iudin, P. (1965). Diccionario filosófico (Augusto Vidal Roget, trad.). Uruguay: Ediciones Pueblos Unidos. Recuperado de: http://www.filosofia.org/enc/ros/defi.htm [Consultado el jueves 06 de junio de 2019]

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Docente y gestor educativo, dedicado especialmente a la creación de programas académicos y asignaturas de artes visuales y educación.

1 comentario

  • Guillermo Fernández
    junio 25, 2019

    Estimado Alejandro,
    he leído con mucho interés su artículo al respecto de la convocatoria del ICOM, debido a que participé en ella. Estoy muy de acuerdo con Ud. particularmente en lo que comenta acerca de la reglamentación que proponía el ICOM. Creo que las indicaciones que daba ICOM limitaban mucho y dejaban muy poco espacio para el desarrollo de una definición que fuese de alguna manera alternativa o abierta.
    Comprobé, no obstante, que varias de las definiciones que se publicaban en la web a medida que se recibían en el ICOM no habían seguido los criterios propuestos por esta institución.
    Respondiendo a la pregunta con la que cierra su artículo (¿ustedes cómo lo definieron?), me permito compartir con Ud. el post que en mi blog escribí en su día al respecto: http://www.nuestrasnubes.com/blog/una-propuesta-de-definicion-de-museo-para-el-icom/
    Reciba un muy cordial saludo, y mis felicitaciones por su artículo.
    Guillermo Fernández.

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