Sobre “El Museo Empático: Una nueva identidad institucional”

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“The Empathetic Museum: A New Institutional Identity” (“El Museo Empático: Una nueva identidad institucional”) es un texto en inglés desarrollado por el equipo de Empathetic Museum: Gretchen Jennings, Jim Cullen, Jannen Bryant, Kayleigh Cryant-Greenwell, Stacey Mann, Charlette Hove y Nayeli Zepeda, para Curator: The Museum Journal.

 

El artículo está disponible en línea o a solicitud en la página de Empathetic Museum.

El Museo Empático (Empathetic Museum) representa un colectivo de profesionales de museos –ubicados en Estados Unidos[1]– que plantean que las instituciones culturales alineen el trabajo que llevan a cabo con las experiencias, las necesidades y los valores de las comunidades a las que sirven[2].

 

En “The Empathetic Museum: A New Institutional Identity” se revisa la trayectoria del grupo: desde cómo se ha transformado su filosofía y el desarrollo y uso del Modelo de Madurez del Museo Empático hasta las direcciones que se anticipan para los museos en términos de diversidad, equidad, accesibilidad e inclusión (DEAI). Es, precisamente, en este recorrido que el aprendizaje ha sido colaborativo, desde la revisión de la propuesta entre compañerxs cercanxs hasta la retroalimentación que colegas y colectivos de distintos países han aportado.

 

Para que los museos sean verdaderamente relevantes no solamente es necesario la labor externa, sino es ineludible desarrollar al interior de la institución una cultura organizacional de empatía (p.5), un ejercicio crítico deliberado y persistente que cuestione los sistemas de poder y control hegemónicos:

 

…sin estructuras internas como consejos, administración y personal inclusivo [y diverso]; colecciones y programaciones inclusivas; salarios y condiciones justas de trabajo para el personal; y el reconocimiento de las historias de opresión y privilegio, los museos corren el riesgo de llevar a cabo iniciativas inauténticas que alejen a los públicos a los que se les desea hacer justicia. (p.6)

 

¿Qué es lo que ha evitado esta empatía institucional en los museos?

 

El grupo ha identificado tres áreas interconectadas (pp.4-5):

  • Estasis: La “transformación” de la institución ha tomado muchos años e instancias; por otra parte, en algunos casos, las labores de “cambio” han sido meramente simbólicas y han respondido a narrativas autocomplacientes.
  • Silos: Las acciones son esporádicas y aisladas, en vez de ser sistémicas; se llevan a cabo según la duración de las administraciones y, así como no existe una comunicación intradepartamental consistente, tampoco el compromiso sostenido con agentes y beneficiarios externos a la organización.
  • Silencio: La amenaza de perder fondos y patrocinios, así como el miedo a la controversia, resulta en el silencio o la poca respuesta antes las situaciones y los eventos que vulneran los derechos tanto de los trabajadorxs como de sus públicos y comunidades.

 

 

¿Cómo es un museo empático?

 

El Museo Empático, a través del Modelo de Madurez[3] disponible en inglés y español, propone cinco cualidades cuya intención es impactar las políticas y las prácticas de las organizaciones. Estas características comprenden tanto la organización interna como relaciones externas con sus públicos[4]. Entonces, ¿cómo se vuelve evidente el trabajo sobre este modelo?, ¿cómo es un museo empático? (pp. 6-8, 14):

 

1. Visión cívica: El museo internaliza y refuerza su compromiso social y su rol cívico en el fortalecimiento de la calidad de vida y en la promoción de la justicia social en su comunidad.

 

2. Lenguaje corporal institucional: El museo, consciente de las manifestaciones tácitas, los discursos latentes y las prácticas no escritas alrededor de la exclusividad y el privilegio, toma acción para reducir y eliminar estos mensajes, y representar la demografía y valores de sus comunidades.

 

3. Resonancia en la comunidad: El museo acepta su implicación en el legado de exclusión, colonialismo, apropiación cultural, entre otros, y aborda estos temas en su programación (expositiva, comunicativa y educativa). Además, reconoce la diversidad de contribuciones de sus públicos, pues el impacto de la institución solamente puede lograrse desde el vínculo honesto y confiable con sus beneficiarios y agentes.

 

4. Oportunidad y sostenibilidad: Dentro de la planeación museológica, el museo asegura presupuesto tanto para programas a largo plazo como para responder de forma ágil, flexible y oportuna a los asuntos que afectan a su comunidad.

 

5. Medidas de desempeño: El museo asigna recursos para evaluar y redefinir su impacto; además, comparte de forma transparente y abierta estos reportes.

 

Fragmento del Modelo de Madurez del Museo Empático, descargable en: http://empatheticmuseum.weebly.com/maturity-model.html

 

El Museo Empático se plantea como un apoyo (a través de recursos, conferencias y talleres) para aquellas organizaciones y profesionales que buscan de forma proactiva la transformación interna de las instituciones. Y, a su vez, comparte su experiencia y materiales de forma abierta para que más colegas utilicen su análisis en sus museos o, incluso, generen nuevas direcciones acerca de la empatía institucional según sus propias experiencias (p.2).

 

Esta propuesta es tanto un punto de partida como un monitor de un proceso de conciencia, aceptación y acción que muchas instituciones ya están llevando a cabo (p.12-13). No existe un atajo para construir una cultura empática organizacional, sino requiere de atención, tiempo, constancia y responsabilidad.

 

Referencia

Jennings, G. , Cullen, J. , Bryant, J. , Bryant‐Greenwell, K. , Mann, S. , Hove, C. and Zepeda, N. (2019), The Empathetic Museum: A New Institutional Identity. Curator. doi:10.1111/cura.12335

 

 

[1] Si bien el contexto del proyecto no representa la diversa complejidad de la labor museística hispana y latinoamericana, las herramientas de Empathetic Museum se han empleado como una base diagnóstica o recurso de investigación por profesionales en Argentina, Bolivia, Chile, El Salvador, México y España. Aunque cada región y país cuenta con sus propias estructuras de poder y privilegio, en definitiva, es un interés común el construir organizaciones que auténticamente se vinculen con sus públicos.

[2] En un texto anterior mencioné las generalidades de este proyecto y las herramientas que propone para llevar esto a cabo.

[3] El modelo de madurez es una herramienta de evaluación cualitativa que permite: valorar la eficiencia de los grupos y organizaciones, e identificar las habilidades a desarrollar o los pasos progresivos a seguir (p. 9).

[4] El artículo plantea algunos ejemplos valiosos de instituciones que han emprendido el camino hacia la empatía, la ética y la responsabilidad. Además, en el “Cuadro de Honor” de Empathetic Museum pueden verse otros tantos ejemplos ampliamente desarrollados.

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Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica.

Desde 2006, trabaja en el ámbito museístico, en la asesoría estratégica y metodológica de las áreas educativas.

Es co-fundadora de NodoCultura.

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