El Museo Reimaginado 2019. Por qué encontrarnos fuera del museo

La tercera edición de El Museo Reimaginado (EMR), organizado por la Fundación TyPA y la American Alliance of Museums, se llevó a cabo en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, del 20 al 22 de noviembre. El planteamiento se centró en “la convivencia entre personas de diverso origen social, político y cultural” (Programa de El Museo Reimaginado, 2019).

 

Más que una descripción de las actividades y las jornadas[1], en este texto propongo algunas acciones que, no solamente me parecieron constantes en el encuentro, sino que sugieren la posibilidad de un museo que se cuestiona a sí mismo, que se redefine fuera de sus puertas, y que se reconoce tanto condicionado como esperanzado.

 

*Agradezco a Ariadna Vargas, curadora y responsable de servicios educativos de MiMuseo Universitario De La Salle, quien generosamente compartió su experiencia en EMR para complementar este texto.

 

 

 

Precaución

 

Advertía José Roca, en su texto sobre la Casa M de la 8ª Bienal de Mercosul (2011), sobre la presentación de proyectos desde una “retórica triunfalista”:

El papel aguanta todo, y el discurso sustentado en imágenes aún más. Pero para quienes realmente estuvieron allí, parecería que estuvieran hablando de otro proyecto: hubo mil problemas y peleas, el público no vino, la gente no interactuó. Todo termina existiendo en una ficción que se instala en lo público a partir de una presentación engañosa y grandilocuente. (Roca, 2011)

 

Cuando se dan las temporadas de simposios y encuentros, en los que pareciera que lo único que cambia son los títulos de los eventos y no sus líneas discursivas ni sus ponentes, las conferencias y desconferencias corren el riesgo de convertirse en ejercicios insustanciales que, pocas veces, inciden en acciones estructurales o representan un impacto tangible y cuantificable.

 

El evento de EMR contemplaba más de diez formas de intervención sobre temas que pueden considerarse tanto tendencia como necesarios: la migración y la vida en movimiento, el género y el desmantelamiento del orden patriarcal, el giro decolonial, la violencia estructural y la desculturización de la naturaleza. Participaron más de 80 oradores y alrededor de 800 asistentes. Quizá un evento de esta dimensión no elude los vicios que señala Roca, pero tanto el programa y lxs oradores como las provocaciones –algunas aún discretas– a las que empuja lo diferencian de muchos otros.

 

 

Cuestionar las ausencias

 

Quizá para mi escepticismo, uno de los principales regalos que me dio EMR fue el énfasis en cuestionar las omisiones, el vacío y las faltas en la práctica museológica. Jorge Melguizo (COMFAMA, Colombia), en la conversación “El Museo Situado. Convivir con el problema” señalaba que es a partir de las ausencias que se define el museo.

 

En los siguientes diálogos y días, continuaron Fred Wilson (Estados Unidos), Ana Longoria (Museo Reina Sofía, España), Anna Woten (Atlanta History Center, Estados Unidos), Héctor Manuel Meneses Lozano (Museo Textil de Oaxaca, México), Gerardo Mosquera (Cuba), George Yúdice (University of Miami, Estados Unidos), entre otrxs, en la reflexión sobre: a quién no le hablan los museos, quiénes no son representados, qué es lo que no estamos destinados a ver, qué sociabilidad no existe, qué y quiénes –supuesta, aparente y convencionalmente– no pertenecen; pues ahí es donde existe la posibilidad.

 


 

Reconocer nuestros sesgos

 

“Si una institución como un museo establece una colaboración con, digamos,
proyectos activistas o pequeñas iniciativas educativas,
actúa generalmente desde una posición de poder.”
(Mörsch, 2015)

 

En la deliberación sobre los intersticios de la práctica, también es necesario cuestionar quiénes son lxs representantes de nuestra profesión que se suben al escenario y desde qué posición hablan: ¿es desde el privilegio?, ¿desde la responsabilidad de su posible impacto?, ¿reconociendo las estructuras de poder por las que nos beneficiamos? Y, entonces, “¿es posible seguir hablando por alguien más?” [2]

 

“No podemos decirle a la gente qué hacer,
pero sí podemos ayudarles a hacer lo que quieren hacer.” [3]
Nina Simon

 

En las conversaciones y mesas de diálogo de EMR se mencionaron varios proyectos que establecen una reflexividad más comprometida y conversaciones más abiertas entre las organizaciones con sus comunidades[4]. Estas mediaciones se mantuvieron del museo “hacia” fuera; el conflicto y la inoportunidad dentro de las mismas instituciones se mencionaron muy brevemente.

 

Hortensia Völckers (Kulturstiftung des Bundes, Alemania) indicó que la transformación institucional tiene que darse en tres áreas: en la programación, con el público y a través del personal[5]. Olvidamos que quienes trabajamos en, para y por el museo somos sus primeros y más directos usuarios. Por lo tanto, para que suceda un cambio, el staff y, especialmente, los puestos de liderazgo deben estar consciente de sus sesgos, predisposiciones y estimaciones[6]. Pero para ello, se necesita tiempo, observación y escucha (y no solamente dentro del espacio de trabajo).

 

 

Encontrar(se)(nos) fuera

 

“Encuéntrales dónde están…” y “…llévales a un lugar nuevo” son dos de los principios del museo distribuido (Proctor) que, si bien es una noción que se ha empleado en referencia a la tecnología móvil y las redes sociales, enfatiza las posibilidades de relación entre las personas y las comunidades.

 

Durante los tres días de EMR se concluyeron las jornadas con actividades fuera del Centro Cultural: El primer día el gobierno de la Ciudad[7] llevó a cabo una calenda para EMR; en el segundo, se mantuvieron algunos museos abiertos para la visita libre de los participantes y; en el tercero, se llevó a cabo la fiesta de clausura. Los traslados de un punto a otro fueron a prisa ­–al igual que las actividades de la programación general[8] a favor del cumplimiento de los horarios– y, aun reconociendo los maravillosos espacios a los que nos llevaron, éstos siguieron siendo los mismos a los que estamos acostumbradxs.

 

Hizo falta salir, pero salir de verdad a la calle, al primer cuadro de la ciudad, entre el Zócalo y los mercados 20 de Noviembre y Benito Juárez, ahí donde se reúnen (nos reunimos) las personas para comunicar los problemas que viven día a día, donde se organizan y manifiestan. Sin ello cómo es que podríamos entender la manera en la que lxs ciudadanxs ocupan/habitan el kiosko, la Plaza, la ciudad en la que se encuentran nuestros museos. Por que promover la duda y construir foros para el pensamiento crítico requiere entender desde qué contexto se plantean esas inquietudes.

 

 

Reimaginar

 

Reimaginar, volver a pensar, conlleva la responsabilidad de actuar, y si para ello es necesario desarrollar “otras formas de operar”, “otros modos de hacer y ser juntos”[9], EMR –los proyectos, las iniciativas y las indagaciones expuestas en el encuentro– representa la determinación para hacerlo. En palabras de Ariadna Vargas, es así como se amplía el alcance propio de los asistentes[10].

 

Antes de concluir, retomo lo dicho por Rita Segato al respecto de la práctica colonizadora: “el museo es el Estado” [11], y éste “siempre ha sido una forma y no una sustancia” (Sánchez Cedillo, 2018); es así que lo podemos volverle a dar sentido, desbaratarlo, antagonizarlo, revolucionarlo.

 

Cierro con las palabras de Ariadna Vargas:

 

Reconocí que, en muchos ámbitos, como yo en mi trinchera, sí hay curadores preocupados y ocupados por generar exposiciones participativas, mediadas y accesibles.

Aprendí que el museo no son las exposiciones, el museo es un espacio de encuentro de, por y para la comunidad.

Entendí que hay tantos modos de hacer museos como vidas dedicadas a lograr la evolución de estos espacios y, que los contextos y las comunidades sí determinan al museo, no al revés.

Recordé que somos muchos, y cada vez más, que no estamos solos aunque muchas veces lo parezca, que sí vale la pena dedicar mi tiempo a promover el arte, la cultura y la participación de la gente dentro y fuera del espacio museístico.

 

 

*Otras reflexiones en torno a El Museo Reimaginado 2019:

 

 

Referencias

El Museo Reimaginado (2019). Recuperada el 5 de diciembre de 2019, de: https://elmuseoreimaginado.com/

 

El Museo Reimaginado (2019, noviembre). Programa de El Museo Reimaginado. Oaxaca, Oaxaca, México: Fundación TyPA y American Alliance of Museums.

 

Mörsch, C. (2015). Contradecirse a una misma. La educación en museos y mediación educativa como práctica crítica. In Contradecirse a una misma. La educación en museos y mediación educativa como práctica crítica (pp. 10-21). Quito: Fundación Museos de la Ciudad.

 

Proctor, N. (n.d.). The Museum as Distributed Network, a 21st Century Model. Recuperada el 5 de diciembre de 2019, de Museum ID: https://museum-id.com/museum-distributed-network-21st-century-model-nancy-proctor/

 

Roca, J. (2011). Casa M. In P. Helguera, & M. Hoff, Pedagogía en el campo expandido (pp. 280-281). Porto Alegre: Fundação Bienal de Artes Visuais do Mercosul .

 

Sánchez Cedillo, R. (2018). The rest is missing. In J. Byrne (Ed.), The Consituent Museum (pp. 31-44). Amsterdam: Valiz/L’internationale.

 

 

[1] Varias actividades se realizaron de forma simultánea, por ello, los comentarios aquí expuestos responden a un itinerario propio.

[2] Elaine Heumann Gurian, en la conversación “El museo situado. Convivir con el problema”, en El Museo Reimaginado, 20 de noviembre de 2019.

La traducción es mía.

[3]  Cita proporcionada por Ariadna Vargas en relación al Taller Ser de/por/para todos en tu comunidad, en su reseña sobre El Museo Reimaginado (no publicada).

[4] Ejemplo de ello fueron: las mesas de diálogo “Orden de género y museos actuales”, “Migraciones y arraigos. Cómo amparar las historias y las vidas en movimiento”, la conversación con George Yúdice, y las conversaciones “El presente del futuro de los museos”. Mención especial se merece el jurado de “Yo Acuso. El turismo y el museo en tela de juicio” que compartió sus notas de forma brevísima pero clara.

[5] Hortensia Völckers, en la conversación “El museo situado. Convivir con el problema”, en El Museo Reimaginado, 20 de noviembre de 2019.

[6] Joan Baldwin ha publicado un interesante texto sobre este tema en el que sugiere una serie de acciones para crear entornos de trabajo más justos: “How You Act Makes Workplace Equity Happen”, https://leadershipmatters1213.wordpress.com/2019/10/14/how-you-act-makes-workplace-equity-happen/

[7] Anoto al margen que aún no sé qué tan adecuada fue esta actividad tanto por su carga política y social, como por la histórica.

[8] Hizo falta tiempo entre actividades y flexibilidad para ver a dónde nos llevaban las conversaciones (tiempo de preguntas y respuestas de forma pública). También era necesario un mayor espacio para nuestrxs colegas de Colombia, para compartir las luchas comunes y apoyarnos desde el conocimiento, la empatía y la visión de nuestra práctica.

[9] George Yúdice, en “En qué piensan los expertos”, en El Museo Reimaginado, 20 de noviembre de 2019.

[10] Ariadna Vargas en su reseña sobre El Museo Reimaginado (no publicada).

[11] Rita Segato, en la mesa de diálogo “Ciudadanía autónoma y pensamiento colonizante”, El Museo Reimaginado, 22 de noviembre de 2019. En esta actividad participaron: Fred Wilson (artista, Estados Unidos), Renata Bittencourt (Inhotim, Brasil), Brandie Macdonald (San Diego Museum of Man, Estados Unidos), Sharon Heal (Museums Association, Reino Unido), y fue moderada por Rita Segato (Universidade de Brasília, Argentina y Brasil).

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Historiadora del arte y maestra en museografía didáctica.

Desde 2006, trabaja en el ámbito museístico, en la asesoría estratégica y metodológica de las áreas educativas.

Es co-fundadora de NodoCultura.

1 comentario

  • Zhayda Isabel Llaja Llaja
    diciembre 12, 2019

    Para ser eficaces en los contenidos, tenemos que visibilizar el entorno social que es la razón por la cual existen museos, acercanos a nuestra historia, gracias a las investigaciones y aportes interdisciplinarios.

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